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El plan de Napolitano, del aplauso a las dudas

Las comisiones de sabios que el presidente propuso para sacar al país de la crisis política perdieron el entusiasmo inicial con las horas.

01 de abril de 2013 a las 12:01 a. m.
Miguel Cabanillas (Agencia EFE)
El plan de Napolitano, del aplauso a las dudas
¿Con un preferido? Analistas creen que Napolitano favorece al renunciante Monti (AP).

Roma. Casi la totalidad de los partidos italianos aplaudieron al presidente de la República, Giorgio Napolitano, inmedia­tamente después de que presentara su plan para sacar a Italia del bloqueo político en el que se halla, pero, en esta propuesta, ¿realmente ganan todos? La hoja de ruta planteada por el presidente de la República, con dos comisiones de sabios que busquen las reformas deseadas por todos los partidos, parecía suponer, "a priori", una especie de acuerdo de mínimos, con los puntos en común de las propuestas planteadas por todas las formaciones durante las dos rondas de consultas.Pero a medida que pasaron las horas esos aplausos casi unánimes fueron convirtiéndose, sobre todo ayer, en expresión de recelos y sospechas de que con este plan Napolitano sólo ha tratado de ganar algo de tiempo y ha satisfecho las propuestas de una única formación. Condicionado. Su plan coincide con la línea seguida por Elección Cívica, la formación del primer ministro en funciones Mario Monti, tanto en los contactos mantenidos con el presidente de la República como con el líder de la centroizquierda, Pier Luigi Ber­sani, a quien Napolitano encargó sin éxito buscar apoyos para formar gobierno. Los llamados "montianos" reprocharon a Bersani que hubieran visto "poco de las propuestas" del líder de centroizquierda e insistieron en la necesidad de que para intentar lograr el consenso en torno al próximo Ejecutivo, había que abordar primero lo concreto, las medidas, para después abordar el resto.El modelo propuesto por ­Napolitano, que invierte el habitual proceso de formación de gobierno, al empezar primero por el programa, antes de lograr un acuerdo de partidos, encaja así de un modo perfecto con la idea de Monti, cuyo criterio tecnócrata parece haberse vuelto a imponer sobre la política."Con este plan, Napolitano ha protegido una experiencia y un modelo, un gobierno que hasta hoy ha preservado a Italia frente al cuadro político que tenemos ante nosotros", afirmó en una entrevista que publicó ayer el periódico Corriere della Sera el coordinador de Elección Cívica, Andrea Olivero.Y es que a nadie se le escapa que, tras la noche de silencio e incertidumbre en la que se llegó a hablar de su dimisión, la comparecencia del sábado de Napolitano no sólo estaba centrada en esa sorprendente propuesta, sino que también parece que pretendía reforzar la figura de Monti dentro y fuera del país.La reacción al discurso de Napolitano del primer ministro en funciones, quien sigue en el poder pese a haber dimitido hace meses, fue la de confirmar su intención de seguir gobernando, haciendo uso "plenamente de las posibilidades" que tiene, en colaboración con el nuevo Parlamento. Selectivo. Monti, el candidato preferido por los defensores del rigor europeo, pero que logró un más que discreto resultado en las elecciones, conseguía así sobreponerse al escándalo en el que se vio envuelto esta semana, la dimisión de su titular de ­Exteriores por el conflicto diplomático con la India, tras la que algunos medios situaron al exprimer ministro Silvio Berlusconi. La propuesta de que Monti siguiera al frente del gobierno y el Parlamento tomara las riendas del país fue la que planteó el movimiento del cómico Beppe Grillo en las últimas consultas y quizá por ello el sábado pasado sentían que se había impuesto su criterio.Pero esta formación comprobó después cómo quedaba fuera del grupo de trabajo "político-institucional" que abordará la cuestión de la reforma de la ley electoral, donde sí entraron un representante del partido de Berlusconi, otro de la fuerza de Bersani y uno más del grupo de Monti.La formación de Bersani mantiene su apoyo por responsabilidad al plan de Napolitano, aunque insiste en que debe formarse un nuevo gobierno, y lo mismo, pero uno de coalición, quiere el partido de derecha del magnate Berlusconi, que propone en alternativa elecciones anticipadas.Además, se considera que el plan de Napolitano tiene otra falla de calado: entre los 10 miembros de los dos grupos de sabios que deberán buscar el consenso de los partidos no hay ninguna mujer.

Con poca confianza. La prensa italiana no fue indulgente con el presidente y, en alusión a que las jornadas venideras serán "cruciales para la política italiana", el diario Il Giornale tituló en su cobertura: "El golpe de Napolitano: se inventa un grupo de sabios para ganar tiempo".