El peor de los crímenes
EE.UU. impuso que todo ser humano asesinado por misiles de los drones "en edad de servicio militar" debe ser contado como "militante", lo fuera o no. Alejandra Conti.
En octubre pasado, los marines mataron a tres afganos que aparentemente estaban poniendo una bomba en un camino de tierra en la provincia de Helmand. Fue un ataque con un avión caza, un operativo de esos que se producen todos los días. La única diferencia fue que, en este caso, los tres asesinados tenían 8, 10 y 12 años. En un principio, la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional (Isaf) en Afganistán comunicó que "podría tratarse de la muerte de tres inocentes". La sola idea de la duda respecto de este concepto habla por sí misma de la degradación que conlleva la guerra. Sin embargo, oficiales estadounidenses fueron más allá y advirtieron que los chicos podrían no haber sido inocentes. Los tres estaban cavando un pozo en un camino de tierra para enterrar una bomba, aseguran los militares, fueron detectados por un avión que pidió autorización para atacar y avisó al M142 High Mobility Artillery Rocket System. Se trata de un lanzador de misiles que se transporta en camiones según la ubicación del blanco. Los cohetes (seis) tienen un alcance que va de dos a 300 kilómetros, según el modelo. Con eso dispararon contra tres chicos.El argumento de los militares fue que se podía inferir que los niños habían sido utilizados por los talibanes para ejecutar ese acto terrorista. Las familias de los chicos, en cambio, dicen que estaban juntando estiércol, que es lo que usan como combustible en sus paupérrimas viviendas.Estaban en zona de bombas, los confundieron, fue un error, dice el Military Times , una publicación on line de las fuerzas armadas estadounidenses. El mismo medio publicó la noticia y la acompañó de testimonios que hablan de niños y adolescentes que supuestamente participaron en distintos atentados y de la necesidad de las fuerzas armadas de defenderse. "Algunos chicos no son espectadores", es el título de la nota.El Military Times asegura que tanto los niños como los adolescentes y jóvenes "en edad de prestar el servicio militar" pueden ser captados por los talibanes para actuar contra los militares occidentales.Y aquí una aclaración: la inteligencia militar estadounidense impuso que todo ser humano asesinado por los misiles de los drones (aviones no tripulados) "en edad de servicio militar" debía ser contado como "militante", lo fuera o no. Así, disimulan la muerte de civiles y dejan de usar la criticada fórmula "daños colaterales". Doblemente víctimas. Los chicos en Afganistán, y en cualquier otra guerra, son doblemente víctimas porque son usados por unos y otros. Human Rights Watch aseguró en un informe emitido el año pasado que es notoria la creciente utilización de niños en ataques suicidas en el país asiático.HRW registró hechos de ese tipo protagonizados por chicos de 7 años.Según los testimonios de niños que habían sido detenidos antes de inmolarse, quienes les ordenaban el ataque les aseguraban que, cuando explotara la bomba que llevaban encima, todos a su alrededor iban a morir, excepto ellos. A los más grandes, que entienden de qué se trata, se los amenaza con mutilarlos o matar a algún familiar.También la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Afganistán publicó un informe en el que asegura tener evidencias de que los talibanes reclutan chicos de 11 a 17 años para tareas bélicas. En el mismo sentido se manifestó la Comisión Independiente por los Derechos Humanos en Afganistán.Estos datos, aun siendo ciertos, no justifican la categoría de "potencialmente hostiles" en la que los militares estadounidenses encasillan a los chicos afganos. Y esta categorización no es un capricho de un militar, sino resultado de una política decidida en Washington.John Brennan, que es asesor de Barack Obama en materia de contraterrorismo, llamó a principios de año a "flexibilizar el concepto de 'amenaza inminente'". Esto es, cualquiera, incluso un niño, puede ser una amenaza inminente que debe ser neutralizada.De esta manera no es de extrañar que, como informa el Bureau de Periodismo de Investigación, más de 200 chicos hayan sido asesinados en Pakistán, Somalía y Yemen por operativos de la CIA y por el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas. Un verdadero y trágico escándalo.

