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El Parlamento español aprobó la polémica reforma laboral

Sólo legisladores socialistas le dieron su voto al plan de Zapatero.

23 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y EFE
El Parlamento español aprobó la polémica reforma laboral
(AP).

Madrid. El Parlamento español aprobó ayer el esperado paquete de reformas laborales que busca apuntalar la economía nacional, aquejada por un índice de desempleo del 20 por ciento.

El plan, que busca hacer más fácil y económico para las empresas el despido de trabajadores, fue aprobado en la Cámara Baja por 168 votos a favor, ocho en contra y 173 abstenciones.

Esa votación mostró lo aislado se quedó el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en un momento en el que trata de hacer frente a una crisis económica que provocó en todo el mundo temores de que España caiga en una situación semejante a la que provocó la pesada deuda en Grecia.

Sólo el Partido Socialista Obrero Español (Psoe), al que pertenece Zapatero, votó a favor, y sólo uno de sus legisladores, un ex dirigente sindical, se abstuvo en una rara violación de la disciplina partidista.

Las abstenciones fueron de los partidos de oposición, que consideraron inefectivo el paquete.

Sin embargo, las reformas están vigentes desde que fueron aprobadas por el gabinete la semana pasada, tras haber fracasado las negociaciones entre la patronal y los sindicatos, y luego de que la agencia de clasificación de riesgos Fitch redujera otra vez la solvencia de la deuda pública española, la segunda en pocas semanas.

La votación de ayer ratificó el decreto ministerial, pero sin admitir enmiendas. Ahora, el Parlamento debatirá la ley y considerará posibles cambios.

El plan reduce los días de indemnización por año trabajado -ahora hasta 45 días por año- y desanima el uso de los contratos temporales. Los nuevos contratos tendrán una indemnización de 33 días por año trabajado, aunque seguirán vigentes los de 45 días en los pactados con anterioridad a esta ley.

El nuevo plan encarecerá de forma gradual el uso de contratos temporales por parte de las empresas, los llamados contratos basura, que contienen menos beneficios. Esa práctica es tan común que casi un tercio de la fuerza laboral está contratada bajo esa modalidad.

Defensa y ataque. "No se equivoquen, las medidas contenidas en este decreto contribuirán a la creación neta de empleo", aseguró un vocero socialista.

Sin embargo, uno tras otro, los dirigentes de la oposición subieron a la tribuna de oradores para explicar por qué votaban en contra de las reformas o se abstenían.

El Partido Popular dijo que el plan de Zapatero es una reacción de pánico ante las presiones de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras ignorar, durante dos años, la crisis que duplicó la tasa del paro.

Para el principal partido opositor, las reformas no inyectan confianza en la economía ni fomentan creación de empleo.

El gobierno calculó que las reformas crearán más de dos millones de empleos en dos años. Pero algunos no están convencidos de que animará a las empresas a contratar en masa, lo que necesita España para reactivar su economía.

El gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, consideró la reforma laboral un primer paso, pero insuficiente.

Indicó ayer a una comisión parlamentaria que el plan no modifica el sistema de convenios colectivos que consideró engorroso para las empresas, e insistió en que la derogación de los contratos temporales no debería hacerse hasta que las empresas comiencen a generalizar los permanentes.

Los sindicatos convocaron a una huelga general de protesta, pero la postergaron hasta el 29 de setiembre ante la escasa asistencia que tuvo el paro de empleados públicos este mes.