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El Papa pidió atacar corrupción y pobreza

Al llegar a Paraguay, el Pontífice se manifestó contra los dos más grandes flagelos de ese país. Lamentó la “inicua guerra” de la Triple Alianza y rescató el papel de las valientes mujeres locales. Importante presencia de comitivas y banderas argentinas.

11 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
El Papa pidió atacar corrupción y pobreza
Emoción. Miles de personas vieron pasar el papamóvil (AP).

La algarabía de las miles de personas que colmaron kilómetros de veredas y banquinas de Asunción para ver pasar al papa Francisco se impuso ayer al pronóstico climático. Y las torrenciales lluvias anunciadas para esta ciudad no fueron más que chaparrones aislados que no impidieron cumplir con la apretada agenda del Pontífice en sus primeras horas en este país. Tampoco el cansancio, que anoche se hacía visible en el rostro del Papa, le impidieron pronunciar con énfasis una fuerte exhortación a las autoridades y los "actores sociales" para que ataquen los dos más grandes flagelos de Paraguay: la corrupción y la pobreza."Que no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar hacia un futuro incierto", dijo Bergoglio en su discurso ante el presidente Horacio Cartes, en el pintoresco e histórico Palacio de López, sede del Ejecutivo."Que no haya más víctimas de la violencia, la corrupción o el narcotráfico", enfatizó, "porque un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo".En otro tramo de su alocución, pidió mayor compromiso para lograr "gestiones transparentes" y renovó el pedido de "luchar impetuosamente" contra la malversación de los fondos públicos. "Sé que existe una firme voluntad para desterrar hoy la corrupción", dijo el Papa, pero reclamó más esfuerzos en ese sentido.Con la clase política paraguaya debatiendo si una eventual reelección de Cartes es posible mediante enmienda o reforma de la Constitución, Francisco llamó a las autoridades a dar respuesta a las justas aspiraciones de los ciudadanos, y renovó el pedido de más diálogo "para favorecer el bien común sobre la base de la cultura del encuentro, del respeto y del reconocimiento de las legítimas diferencias". Guerra y mujeres heroínas Tras llegar al aeropuerto internacional Pettirossi, el Papa recorrió más de 10 kilómetros en un papamóvil, sin dejar de saludar, sonreír y bendecir a niños, enfermos y a cuantos se lo pedían. Se detuvo ante la cárcel de mujeres "del Buen Pastor" (como la excárcel de Córdoba hoy convertida en un paseo), y escuchó allí a un coro que lo hizo emocionar. Muchas banderas argentinas se mezclaron con paraguayas en el recorrido; incluso, la que portaba un contingente venido desde Villa Soldati (Buenos Aires) de una parroquia muy pobre que fue fundada por Bergoglio cuando era arzobispo de la Capital argentina. Ruidosos, los compatriotas dejaron su propia versión papal del cantito "... decime qué se siente".Ya en el centro de la ciudad, Francisco descansó unos minutos en la Nunciatura Apostólica y volvió a partir hacia el Palacio de López, para pronunciar el primer discurso.Allí elogió la hospitalidad y cercanía del pueblo paraguayo, como también el ímpetu con que se sobrepuso "al sufrimiento terrible de la guerra, del enfrentamiento fratricida, de la falta de libertad y de la conculcación de los derechos humanos". Dijo eso en referencia a la Guerra de la Triple Alianza, que enfrentó a la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, entre 1864 y 1870. Dijo el Papa que esa "guerra inicua" estuvo a punto de "quebrar la fraternidad" entre nuestros pueblos. "¡Cuánto dolor y cuánta muerte! Pero es admirable el tesón y el espíritu de superación del pueblo paraguayo esforzándose por construir una nación próspera y en paz", dijo el Papa en el palacio gubernamental, y rindió tributo "a esos miles de paraguayos sencillos" y anónimos que "han sido y seguirán siendo verdaderos protagonistas de la vida de su pueblo".