El Papa evitó referirse a los abusos sexuales y dijo que la sociedad necesita "purificación"
Celebró en Roma la Misa de la Cena del Señor. Condenó nuevamente el aborto y llamó a la unidad de los cristianos.
El papa Benedicto XVI celebró hoy en la basílica de San Juan de Letrán, de Roma, la Misa de la Cena del Señor, y afirmó que la humanidad precisa de purificación y rezos al tiempo que llamó a "la unidad" de los cristianos.
Según informa La Nación, Ratzinger conmemoró en su catedral la Última Cena, en la que Jesús instituyó los sacramentos de la Eucaristía y del Orden Sacerdotal, en la jornada en la que todos los sacerdotes renovaron las promesas sacerdotales (pobreza, castidad y obediencia). Si embargo, Benedicto XVI no se refirió a los escándalos de curas pederastas, que condenó con dureza las últimas semanas.
El diario vaticano L´Osservatore resaltó lo que dijo el jefe de los obispos italianos, el cardenal Angelo Bagnasco: "Ninguna sombra puede cancelar el buen trabajo de tantísimos sacerdotes".
A su vez, el cardenal de Venecia, Angelo Scola, señaló "consternación, sentido de traición y remordimiento" por los abusos. Purificación. Durante la misa de la Cena del Señor, el Papa indicó que el lavatorio de los pies es el "gesto de humildad en el que se resume el servicio redentor de Jesús por la humanidad necesitada de purificación".
Contra el aborto. Durante la misa crismal, el Papa condenó el aborto: "Es importante para los cristianos no aceptar una injusticia elevada al rango de derecho, por ejemplo cuando se trata del asesinato de niños inocentes que aún no han nacido".
"Los cristianos, como buenos ciudadanos, respetan el derecho y hacen lo justo y bueno, pero se niegan a hacer lo que, en las disposiciones jurídicas en vigor, no es un derecho sino una injusticia", recalcó Benedicto XVI.
El Pontífice recordó que Jesucristo, "insultado, no respondía con insultos y, maltratado, no prometía venganza, sino que se ponía en manos de quien juzga con justicia"
"El llevó nuestros pecados sorbe su cuerpo en el leño de la cruz para que, no viviendo ya en el pecado, viviéramos por la justicia". agregó. La condena contra el aborto coincide en Italia con la llegada a los hospitales de la península de los primeros lotes de píldora abortiva RU486, cuya comercialización se autorizó en diciembre tras un largo debate parlamentario.
Benedicto XVI llamó a los cristianos a ser personas de paz: "Como sacerdotes, estamos llamados a ser [...] hombres de paz, estamos llamados a oponernos a la violencia y a tener confianza en el mayor poder del amor".

