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El Papa cree que los medios exageraron

Benedicto XVI dijo que la difusión de papeles secretos y sus derivaciones lo apenan, pero la imagen que da la prensa del caso es irreal.

31 de mayo de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
El Papa cree que los medios exageraron
Rompió el silencio. Benedicto XVI no eludió hablar de las filtraciones en la audiencia general de ayer en San Pedro (AP).

Ciudad del Vaticano. Benedicto XVI habló ayer por primera vez en público del escándalo del robo y filtración de documentos reservados del Vaticano y expresó su total confianza en sus colaboradores, a la vez que lamentó que algunos medios den una imagen de la Santa Sede que –según aseguró– no se corresponde con la realidad. Una semana después de que fuera detenido su mayordomo, Paolo Gabriele, acusado de haber robado y filtrado documentos reservados del Papa, Benedicto XVI dijo ante unas 30 mil personas reunidas en el Vaticano que el caso lo ha afligido."Lo sucedido ha entristecido mi corazón, pero jamás he tenido duda de que, a pesar de las debilidades del hombre, las dificultades y las pruebas, la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo, y el Señor jamás le hará faltar su ayuda y la apoyará en su camino", manifestó.Joseph Ratzinger lamentó que en estos últimos días se hayan "multiplicado deducciones, amplificadas por algunos medios de comunicación, del todo gratuitas, y que han ido más allá de los hechos, ofreciendo una imagen de la Santa Sede que no se corresponde con la realidad"."Deseo, por ello, renovar mi confianza y mi aliento a mis más estrechos colaboradores y a todos aquellos que diariamente, con fidelidad, espíritu de sacrificio y en silencio me ayudan en mi ministerio", añadió.Por este escándalo –bautizado ya como "Vatileaks" o "Vaticanleaks", que ha puesto en la picota a la Curia romana y ha develado, con la publicación de más de un centenar de documentos, tramas e intrigas en el Vaticano– sólo fue detenido hasta el momento el mayordomo.La prensa italiana aseguraba ayer que una veintena de personas, entre ellas cardenales, están en el punto de mira de la magistratura vaticana, lo que fue desmentido por el portavoz, Federico Lombardi.El vocero aseguró que duda mucho de que un cardenal sea interrogado por la Gendarmería vaticana. "Los cardenales responden directamente ante el Papa. Si hubiera algún problema sobre un purpurado, tendría que decidir el Pontífice. No puede depender del jefe de la Gendarmería o del magistrado que se lo interrogue", precisó.Respecto a la situación en que se encuentra el mayordomo Gabriele, de 46 años, Lombardi señaló que sigue detenido en una sala de alta seguridad del Vaticano y ayer fue visitado por sus abogados, Carlo Fusco y Cristiana Arru, quienes presentarán un recurso para que le sea concedido el arresto domiciliario. "Creo que la instancia ya la han preparado", dijo Lombardi, quien agregó que Gabriele todavía no fue interrogado por el juez Piero Bonet, quien lo indagaría a fin de esta semana o inicios de la próxima.Ayer, en tanto, algunos medios italianos pedían la renuncia de Benedicto XVI por considerar que es incapaz de atajar la situación en el Vaticano.Lombardi indicó que no considera "interesantes" esas peticiones y que son "irrelevantes", a la vez que resaltó las "muchísimas demostraciones de solidaridad" con el Papa.El escándalo de las filtraciones de documentos se desató a principios de año, cuando la televisión italiana sacó a la luz unas cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio en Estados Unidos y ex secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano, arzobispo Carlo María Viganó.En ellas denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración vaticana.A mediados de abril, el Papa creó una Comisión Cardenalicia, presidida por el español Julián Herranz, de 82 años, para esclarecer los hechos. El 19 de mayo se publicó el libro Su Santidad , de Gian Luigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano que develan tramas e intrigas en el pequeño Estado.Cinco días más tarde, fue detenido el mayordomo, en cuya vivienda, en el Vaticano, los gendarmes hallaron numerosos documentos reservados.Las sospechas se centraron en Gabriele, según fuentes vaticanas, al comprobar que el libro de Nuzzi incluía un documento enviado al Papa y que todavía no había sido archivado, lo que daba a entender que tenía que haber sido sacado por personas muy cercanas al Pontífice. Gabriele dijo estar dispuesto a colaborar con la Justicia vaticana para que se sepa la verdad.Triste y confiado"Deseo renovar mi confianza y ánimo a mis más allegados colaboradores y a aquellos que trabajan diariamente con lealtad y espíritu de sacrificio y en silencio, ayudándome a cumplir mi ministerio", afirmó el papa Benedicto XVI tras admitir su tristeza.