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El odio y las heridas hacen marchitar la primavera libia

Prisioneros leales a Kadhafi denuncian que son sometidos a torturas durante los interrogatorios.

04 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Francisco Peregil (El País, de Madrid)
El odio y las heridas hacen marchitar la primavera libia

Misurata. Sostiene "El Sarkozy" que los rebeldes libios le rompieron la mano izquierda y una pierna durante los interrogatorios, le quemaron el pecho con cigarros y le rajaron primero el brazo y después el cuello con un machete, como si fueran a degollarlo. Después lo metieron en la principal prisión de Misurata, donde lleva cinco meses. Entre los 400 presos del instituto de Saadún reconvertido en cárcel, a Mohamed Dufani se lo conoce como "El Sarkozy". Hace cinco meses circulaba en un vehículo militar cuando un avión de la Otan, al que ni siquiera llegó a ver, lanzó una bomba y le dejó medio cuerpo abrasado. Después lo detuvieron los rebeldes y comenzaron los interrogatorios. Ahora, culpa de todos sus males al presidente de Francia, promotor de la intervención de la Otan en Libia. "Si lo agarrara me lo comería", comenta entre risas.En la cárcel de Saadún no hay barrotes, ni esposas, ni armas. Los reclusos caminan de un aula a otra y los tres religiosos encargados de vigilarlos se pasean entre ellos sin miedo. Los kadhafistas saben que ese es el lugar más seguro que pueden encontrar en Misurata.Otra cosa bien distinta son los interrogatorios que precedieron a la entrada en prisión. Al menos cuatro personas consultadas se quejaron de que sufrieron torturas. Uno de ellos asegura que los rebeldes le quemaron los cuatro dedos del pie izquierdo y se los rompieron. "A mí me rajaron la muñeca y estuve a punto de quedarme también sin oreja. Mire la cicatriz, yo creí que me la iban a cortar", añade Rifai Abdullah Alí, ex profesor de inglés en Sirte, la ciudad natal de Muamar Kadhafi. Miembros de Human Rigths Watch han visitado 20 centros de detención en Libia y concluyeron que miles de personas fueron privadas de libertad sin juicio. Los activistas concluyeron que en al menos seis centros se denunció que presos habían recibido descargas eléctricas y fueron golpeados."El Sarkozy" y muchos de sus compañeros se muestran abiertamente a favor del régimen de Kadhafi. "Con él, cuando los libios salíamos al extranjero éramos respetados. Aquí había orden. Uno podía salir y dejar abierta la puerta de su casa", indica Dufani, quien trabajaba como policía en Tarjuna, a media hora en auto desde Trípoli. Creen que los rebeldes rechazaron la invitación a dialogar, a "crear un nuevo amanecer, como en Sudáfrica".Escuchando a Dufani o Abdullah uno puede hacerse una idea de lo que deben pensar muchos en Bani Walid y Sirte, las dos únicas ciudades que permanecen fieles a Kadhafi. Los reclusos creen que la gente de esas dos poblaciones debe seguir luchando hasta el final, aunque eso implique la muerte de miles de personas. "El 16 de septiembre, mi sobrina de 13 años y 34 civiles murieron en Sirte, por culpa de una bomba de la Otan", explica Abdullah. "¿Qué cree que está pasando ahora? Lo mismo. ¿Y qué cree que va pasar si entran los rebeldes? Ya lo vimos por la TV: llegaron a Bin Yawad, a unos 25 kilómetros de Sirte y empezaron a matar a civiles".Tampoco creen que Sirte, pueblo natal de Kadhafi, haya recibido más prebendas que el resto del país.Abdullah lo pasó mal en Sirte el día en que un hermano suyo salió en TV desde Bengazi, apoyando a los rebeldes.Piensa que Kadhafi hizo "cosas buenas y malas", pero prefiere aquel régimen al de ahora. "Muchos de los que están ahora en el Consejo o apoyándolo, eran peces gordos con Kadhafi. Ganaron millones de dinares y mire dónde están ahora ellos y dónde nosotros. ¿Dónde está Musa Kusa? Él mató a miles de personas desde que entró en el aparato de Inteligencia en 1984 y después, como jefe del espionaje exterior. ¿Dónde está ahora? Era ministro de Exteriores cuando empezó la guerra en febrero, pero se exilió en Londres en marzo. Él sigue en Londres y nosotros seguimos aquí".