El misterio de ganar tiempo
La información sobre el paradero de Edward Snowden en Rusia es confusa. Pilar Bonet .
La información sobre el paradero de Edward Snowden en Rusia es confusa. Los aviones de Moscú a La Habana parten sin él y los empleados del hotel en la zona de tránsito del aeropuerto de Sheremetievo generan noticias contradictorias. Dondequiera que esté el exempleado de servicios de seguridad norteamericanos, su simple paso por Moscú pone a los dirigentes rusos en una posición delicada y podría llevarlos a tomar decisiones con independencia de sus propios deseos.Tal como se presenta el personaje, Snowden no es un espía que se pasa de un servicio secreto a otro, sino que, por razones morales, decidió airear lo que sabe sobre la vigilancia total de Internet. Para Moscú, esta imagen es más difícil de tratar que la del espía clásico de la Guerra Fría. Como veterano del KGB, Putin seguramente preferiría recibir secretos de Estado para consumo propio en exclusiva. Tal vez era sincero cuando dijo: "Preferiría no tener que ocuparme de estas cosas, porque es como trasquilar a un cerdo: mucho chillido y poca lana".La denuncia de los métodos ilegales de vigilancia total sobre el ciudadano con la que se identifica a Snowden lo convierte en un héroe a los ojos de los defensores de derechos cívicos rusos. En teoría, Rusia tiene una magnífica oportunidad de enarbolar la bandera de su defensa. Pero no es tan simple. En contra de la extradición y a favor del asilo de Snowden se declararon varios integrantes del Consejo de Derechos Humanos adjunto al presidente Putin. "Si Rusia observa las normas del derecho internacional, no puede entregarlo", dijo el máximo dirigente de esta entidad, Mijail Fedotov, que asegura que "Snowden merece protección" y considera que este personaje tiene las mismas motivaciones que el fundador de Wikileaks, Julian Assange, y el soldado estadounidense Bradley Manning. Lo que nadie dice es si Snowden quiere y ha pedido asilo político en Moscú. Si Putin no puede evitar el tema, como desearía, tal vez trate de ganar tiempo mientras el fugitivo deambula por universos virtuales y mundos paralelos en espera de que se perfile alguna solución.Pero si Putin se ve obligado a ocuparse del asunto, porque Snowden pide asilo o porque no hay manera de que se vaya, entonces el líder ruso tendrá que decidir si se configura como patrón y protector del héroe desenmascarador de Estados Unidos.

