El idilio de WikiLeaks con la prensa mundial no tuvo un final feliz
Assange publicó miles de cables por su cuenta y sin editar, por lo que reveló fuentes. Cuatro medios internacionales lo condenaron.
Londres. Lo que comenzó como una relación de colaboración en pos de la libertad de expresión entre el diario británico The Guardian y el portal de Internet WikiLeaks, dedicado a develar documentos secretos de Estados Unidos, se convirtió en un enfrentamiento público. The Guardian fue uno de los cuatro medios internacionales –junto a El País , Der Spiegel y New York Times – que se asociaron con el portal creado por el australiano Julian Assange para hacer públicos miles de documentos oficiales y secretos sobre Irak, Afganistán y las relaciones diplomáticas estadounidenses.El vínculo pareció inquebrantable hasta febrero de 2010, cuando dos periodistas del diario británico publicaron un libro sobre cuestiones internas del portal.El libro WikiLeaks , escrito por David Leigh, jefe de investigación del medio británico, y uno de sus corresponsales, Luke Harding, relataba detalles de la misteriosa y controvertida personalidad Assange, quien criticó su contenido.Pero el malestar no quedó ahí. El libro incluía la clave para acceder a la información confidencial de las embajadas norteamericanas, lo que WikiLeaks consideró una imprudencia. The Guardian se defendió al asegurar que la clave publicada caducaba pronto, según había dicho el propio Assange a sus autores, por lo que no suponía un peligro para nadie. Por su cuenta. Además de la demanda, el enojo de WikiLeaks desembocó ayer en la publicación a través de Twitter de más de 250 mil cables diplomáticos de Estados Unidos sin contar con la ayuda de sus hasta ahora periódicos cómplices y sin editar, por lo que dejaban al descubierto los nombres de miles de informantes. Los cuatro diarios respondieron con un comunicado en el que calificaron de irresponsable y peligrosa la publicación porque podría poner en peligro la vida de muchas personas."Nuestras relaciones previas con WikiLeaks se desarrollaron bajo la premisa de que sólo publicaríamos cables sujetos a una edición conjunta e integral", afirma la nota."Continuaremos defendiendo nuestros proyectos de colaboración anteriores. No podemos, sin embargo, defender la publicación innecesaria de la base de datos completa. Es más, la condenamos conjuntamente", agregan los medios.Organizaciones humanitarias, diplomáticos y varios medios pidieron a Assange que no los publicara sin antes contar con la protección de los informantes.En los cables se identifica a numerosas fuentes, inclusive catalogadas como "estrictamente protegidas", término utilizado por Estados Unidos para marcar los documentos cuya publicación podría poner en riesgo a las personas que en ellos aparecen. Además, aparecen personas perseguidas por sus gobiernos y se mencionan instalaciones gubernamentales muy sensibles.El cruce de reproches no cesaba ayer en Twitter, red en la cual WikiLeaks acusó a The Guardian de nepotismo y falsedad por su comunicado, además de calificar al periódico de corrupto.Pero los cables secretos no fueron la única causa del enfrentamiento. Assange se encuentra en libertad bajo fianza a la espera de que un tribunal británico decida sobre su extradición a Suecia, donde dos mujeres le acusaron de agresión sexual, algo que él niega.Poco después de su detención en Londres, el 7 de diciembre de 2010, The Guardian enfureció al australiano al publicar detalles proporcionados por la fiscalía sueca que incluían el relato de cómo tuvo relaciones sexuales con una de las dos mujeres sin su consentimiento.

