El Gobierno turco defiende bloqueo de Youtube
El canciller turco, Ahmet Davutoglu, defendió la medida y argumentó que se tomó por cuestiones de seguridad nacional.
El canciller turco, Ahmet Davutoglu, defendió hoy la decisión del gobierno de bloquear el acceso a YouTube, argumentando que se tomó por cuestiones de seguridad nacional. Turquía bloqueó ayer el acceso al sitio para compartir videos luego de que se filtrara el audio de una reunión en la que funcionarios turcos parecen discutir una posible intervención en la guerra en la vecina Siria.
Davutoglu dijo que las autoridades de telecomunicaciones le solicitaron a YouTube que retirara el audio pero que la compañía se negó.
Turquía también suspendió, la semana pasada, el acceso a Twitter, que había sido usado extensamente para postear links que llevaban a grabaciones que supuestamente revelaban casos de corrupción gubernamental.
"Nada es más importante que la seguridad de Turquía, el bienestar del pueblo y el respeto a los derechos individuales de nuestros ciudadanos", señaló el canciller, citado por la cadena CNN.
Críticas
La prohibición de acceder a Twitter había generado extensas críticas internacionales que se renovaron ayer con la decisión sobre YouTube, consideradas ambas restricciones a la libertad de expresión.
Después de un año de protestas masivas contra el gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, así como meses de lucha de poder entre el premier y sus opositores en el sector religioso-conservador, se han profundizado las divisiones en la sociedad.
Erdogan ha rechazado acusaciones de corrupción y críticas por una reciente serie de polémicas medidas, incluyendo la remoción de sus puestos de fiscales y policías que participan de investigaciones contra funcionarios de su gobierno y dirigentes de su agrupación de origen islamista, el Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP).
Turquía celebrará elecciones municipales el próximo domingo que el mismo Erdogan reconoció que serán un plebiscito sobre su gestión, durante la cual Turquía aumentó su peso regional pero que estuvo marcada por fuertes tensiones con el establishment secular del país, integrado por el Ejército y el gran empresariado.
El premier, en el poder desde 2003, ha viajado en los últimos días por el país. Durante los actos de campaña, el mensaje a sus seguidores entre los cerca de 52 millones de votantes es simple: Hay una conspiración en contra de Turquía y él mismo es garante de la estabilidad política y el bienestar económico del país.
"¿Aún confía en este hombre? El mundo aún no ha visto a un ladrón así", dijo ayer el líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP), Kemal Kilicdaroglu, cuya agrupación nacionalista y estrictamente laica es la más tradicional de Turquía y la principal fuerza opositora.

