El fin del viaje de regreso
Siempre se preguntó qué sería de Cuba sin Fidel. Las respuestas tal vez no lleguen todavía.
Las cenizas del barbudo que hace casi 58 años encabezaba la "Caravana de la Libertad", que acababa de derrotar y poner en fuga al dictador Fulgencio Batista, y que enfilaba victorioso hacia La Habana, terminaron ya de recorrer aquel camino de inicios de enero de 1959 pero, esta vez, en sentido inverso.Como si se tratara de una retrospectiva de la vida de Fidel Castro y de la Revolución Cubana que él lideró por casi cinco décadas, los restos de este protagonista de la segunda mitad del siglo 20 y aún portador de simbolismos en el amanecer de este milenio recorrieron la isla casi de una punta a la otra.El paso de la cureña que partió el miércoles temprano desde La Habana y llegó ayer a Santiago tocó lugares y momentos sensibles de la historia que comenzó a escribirse con el fallido ataque al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Una derrota militar que el tiempo, luego, convertiría en gesta.Viaje programado En la ruta del último viaje por su tierra, nada quedó librado al azar. Por eso todos sabían que las cenizas de Fidel pasarían una noche en Santa Clara junto a los restos de Ernesto "Che" Guevara, hallados junto a la pista del aeródromo del pueblo boliviano de Vallegrande y repatriados a Cuba en 1997, tres décadas después de su muerte en La Higuera.Matanzas, Ciego de Ávila, Camagüey, Bayamo salieron también a ver pasar el cortejo fúnebre por sus calles y tributar homenajes repletos de banderas, donde se evocaba la figura de este hombre, nacido en Birán el 13 de agosto de 1926. Su vida se apagó en la noche habanera del 25 de noviembre. En esa misma fecha, pero 60 años antes, zarpaba de suelo mejicano el yate Granma que el 2 de diciembre de 1956 tocaría la costa sudoriental cubana con 82 "expedicionarios". Uno de ellos es quien a primera hora de hoy será inhumado cerca de José Martí. Tiempos complicados El almanaque está cargado de fechas que son objeto de culto en esta isla a prueba de cataclismos. Las efemérides se han mezclado con el presente en las referencias o los discursos de despedida.La resistencia de Playa Girón, la crisis de los misiles, la caída de la URSS y el Período Especial, el oxígeno chavista y la apertura de Raúl o el deshielo con Estados Unidos parecían acompañar el viaje de la urna hacia el este, más negro y africano y más incondicional hacia aquel cuya muerte fue tantas veces anunciada por sus detractores.Ahora que ese día llegó, las reacciones no fueron iguales entre viejos que lloraron lo vivido y jóvenes que nacieron lejos de esos tiempos. No fue igual entre quienes lo idolatran o reconocen su carisma y quienes añoran cambios con su partida.Siempre se preguntó qué sería de Cuba sin Fidel. Las respuestas tal vez no lleguen todavía.

