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El exdirector del FBI detalló mentiras y actos de Trump

El testimonio de ayer de James Comey puede dar base a una acusación de obstrucción a la Justicia y un “impeachment” al magnate. “A mi juicio fui despedido a causa de la investigación de Rusia”, dijo el exfuncionario.

09 de junio de 2017 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE, AP y Télam
El exdirector del FBI detalló mentiras y actos de Trump
Testimonio clave. La comparecencia de Comey tuvo gran expectativa y fuerte despliegue policial. (AP)

Washington. La situación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el escándalo del “Rusiagate” podría agravarse en las próximas horas, tras la acusación del extitular del FBI de que fue despedido por el magnate para interferir en la investigación acerca del papel de Moscú en las presidenciales de noviembre pasado y sus vínculos con la campaña republicana.

El exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI) James Comey acusó al presidente estadounidense, Donald Trump, de “mentir, simple y llanamente” y, tras relatar ante el Senado las “preocupantes” situaciones que vivió con el mandatario, confió en que el fiscal especial para la investigación sobre Rusia, Robert Mueller, determinara si el actual jefe de la Casa Blanca incurrió en “obstrucción a la Justicia”.

“A mi juicio, fui despedido a causa de la investigación de Rusia”, dijo Comey en declaraciones explosivas que amenazan con socavar la presidencia de Trump.

“Fui despedido de alguna manera para alterar o para tratar de alterar la forma como se realizaba la investigación de Rusia. Es algo muy grande, y no sólo porque me afecta a mí”, prosiguió.

Durante su esperada audiencia ante el Comité de Inteligencia del Senado, Comey describió sus encuentros con el magnate y deseó que hubiera grabaciones, cuya existencia llegó a insinuar Trump hace unas semanas. “He visto esos tuits. Dios mío, espero que haya cintas”, exclamó Comey al ser preguntado al respecto, minutos antes de confirmar que él mismo permitió la filtración de anotaciones que había tomado de conversaciones con el presidente a través de un amigo.

Comey confesó haber filtrado esas notas para “impulsar el nombramiento de un fiscal especial” que indagara la posible confabulación entre la campaña de Trump y el gobierno de Vladimir Putin para interferir en las elecciones del pasado año. “Estaba honestamente preocupado por el hecho de que él pudiera mentir sobre la naturaleza de nuestro encuentro”, dijo el exdirector del FBI. “Sabía que podría llegar un día en que pudiera necesitar un registro de lo que pasó no sólo para defenderme, sino para defender al FBI”.

Trump despidió al alto funcionario el 9 de mayo, lo que despertó fuerte polémica, ya que muchos interpretaron ese hecho como un intento de frenar las pesquisas de Comey sobre supuestos vínculos entre la campaña del magnate y el Kremlin para perjudicar a Hillary Clinton. Comey coincidió ayer con esa interpretación. “No sé por qué fui despedido. Tomo al presidente su palabra de que fui despedido por la forma en la que dirigía la investigación rusa y la presión que esto ejercía sobre él”.

En entrevista con la cadena NBC tras el despido, Trump aseguró que “la cosa rusa” pesó en su decisión de cesar al director del FBI, al tiempo que añadió que la investigación sobre la posible coordinación de su campaña con Rusia era un “invento”.

Pero Comey opinó ayer que posiblemente Trump “estaba frustrado porque la investigación de Rusia estaba tomando demasiado tiempo y energía en la esfera pública”. En su testimonio escrito para el Comité, detalló las escenas en las que mantuvo contacto con el presidente, incluidos dos episodios en los que, para su sorpresa, el mandatario se las ingenió para que ambos estuvieran a solas.

Comey consideró “significativo” el hecho de que no quisiera testigos sobre lo que quería abordar con él, y subrayó este hecho ante los senadores.

En uno de esos encuentros cara a cara, Trump pidió “lealtad” al entonces director del FBI y además le solicitó que “dejara estar” la investigación que recaía sobre su exasesor de seguridad nacional Michael Flynn, por sus presuntos nexos con el Kremlin.

En virtud de su relato, los senadores preguntaron a Comey si consideraba que el presidente había incurrido en obstrucción a la Justicia, algo que prefirió dejar en manos de Mueller: “No creo que me corresponda a mí considerar si la conversación que tuve con el presidente fue un esfuerzo de obstrucción. Lo tomé como algo muy preocupante, pero esa es una conclusión sobre la que estoy seguro que el fiscal especial trabajará”.

Una acusación de obstrucción a la Justicia podría derivar en un proceso de destitución del presidente, un juicio político que piden algunos demócratas, que trazan paralelismos con el escándalo del Watergate, que derivó en la renuncia de Richard Nixon (1969-1974).

Ante la intervención de Comey, la Casa Blanca decidió que fuera uno de los abogados personales de Trump, Marc Kasowitz, quien respondiera ante la prensa, aunque la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Sarah Huckbee Sanders, se apresuró a decir que el magnate “no es un mentiroso”.

En una comparecencia sin preguntas, Kasowitz aseguró que Trump “nunca” le pidió “lealtad” a Comey, que tampoco le indicó que “dejara pasar” el caso de Flynn y calificó las filtraciones como “subrepticias, unilaterales y desautorizadas”.