El destino de Brasil, ¿en manos de seis senadores?
Lula afirmó que “hoy es más fácil derrotar el ‘impeachment’” contra Rousseff.
Los diputados federales de Brasil están llamados a elegir hoy al nuevo presidente de la Cámara, en reemplazo del procesado Eduardo Cunha, quien renunció a ese puesto pero no a su banca y aún maneja entre bambalinas buena parte de los resortes políticos del mayor país de la región. La designación del reemplazante de Cunha, uno de los artífices del impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff y acaso la figura pública más involucrada en hechos de corrupción, tiene una significación clave. El elegido podría convertirse en la segunda autoridad del país y primero en línea sucesoria, si la mandataria suspendida es destituida y su reemplazante interino, Michel Temer, queda confirmado al frente del Palacio del Planalto hasta el 1° de enero de 2019.Mientras, en la otra cámara del Congreso de Brasilia, la comisión que analiza pruebas y alegatos en el juicio político sigue reuniendo elementos de cara a un dictamen que elevará al plenario del Senado en fecha aún incierta.La inminencia de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y el receso invernal del Legislativo pospondrían definiciones que algunos pretendieron acelerar. De cualquier modo, los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica no movilizaron hasta ahora al grueso de los más de 200 millones de brasileños, mucho más preocupados por una crisis económica que deriva en mayor desempleo e inflación, caída en la producción y el comercio y déficit en alza, a pesar de los últimos ajustes."Esta Olimpíada es una oportunidad perdida", dijo el alcalde carioca Eduardo Paes al diario The Guardian, en un "sincericidio" que sumó desazón.Mientras, los escándalos de corrupción siguen cargándose cada tanto algún nombre del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, de Temer y Cunha, o del casi "cogobernante" Partido de la Social Democracia Brasileña, del senador Aécio Neves y el canciller José Serra.Ayer, tanto Dilma como su mentor político, Luiz Inácio Lula da Silva, volvieron a considerar al impeachment como "un golpe". Rousseff resaltó a su favor la opinión de peritos del Senado que indicaron que la presidenta no cometió las "pedaleadas" fiscales que sustentan la acusación.Al igual que ella, Lula imputó al gobierno interino el intentar destruir programas y planes que las autoridades elegidas por el pueblo llevaban adelante."Como ellos no saben gobernar, quieren vender el patrimonio público", afirmó el expresidente, quien acusó a Temer de querer privatizar Petrobras, el Banco do Brasil y la Caixa Económica.Lula afirmó que "hoy es más fácil derrotar el impeachment " y deslizó que el resultado está en manos de seis senadores. El 12 de mayo pasado, la votación a favor del juicio político fue de 55 a 22. Con 54 votos (dos tercios) en contra, Dilma sería destituida.Pero si Dilma logra el apoyo de 28 senadores, seis más que los que la avalaron hace dos meses, su vuelta al Planalto se habrá consumado. En qué condiciones, con qué respaldo y por cuánto tiempo son cuestiones por dilucidar pero que hoy suenan prematuras.

