El crimen organizado avanza
La corrupción interna facilita el surgimiento y prosperidad de mafias y narcotraficantes en América latina. Alejandra Conti.
En México se registraron más de 30 mil muertos en forma violenta desde 2006, año en el que Felipe Calderón asumió la presidencia. 15.273 de esas víctimas murieron durante 2010, casi el doble de los muertos en 2009. Esta ola de crímenes es la que acompaña habitualmente a la incursión y establecimiento del narcotráfico en un país. En Río de Janeiro, entre 2003 y 2009 murieron violentamente más de 7.800 personas. La mayoría eran varones jóvenes, negros y habitantes de favelas.Hace apenas semanas, en esa misma ciudad se produjeron operativos por medio de los cuales la policía y fuerzas armadas entraron a un grupo de favelas para erradicar a los narcotraficantes establecidos allí desde hace años.En Argentina, las sospechas y denuncias sobre el crimen organizado en el Gran Buenos Aires y en la misma ciudad de Buenos Aires, reflotadas en ocasión de las ocupaciones de terrenos de las últimas semanas, trajeron nuevamente al debate la necesidad de visibilizar y combatir un problema que puede poner en peligro hasta la propia existencia del Estado.La última edición de Latinobarómetro reveló que el crimen organizado y la delincuencia preocupan más a los latinoamericanos (27 por ciento) que el desempleo (19 por ciento). El tema inquieta más que cualquier otro a los argentinos (37 por ciento), aunque ese índice nos deja lejos de los venezolanos, con 64 por ciento. Razones hay: aunque nuestros países tienen sólo el 8,5 por ciento de la población mundial, en la región se registra el 27 por ciento de las muertes violentas. En los últimos 10 años, 1,2 millón de personas han muerto víctimas de delincuentes. El narcotráfico, el crimen organizado, las mafias, necesitan dominar a la sociedad civil para prosperar y para eso se sirven de la corrupción. No sólo de la corrupción política, que abarca desde las más altas autoridades hasta el último puntero de barrio; también necesitan de la corrupción policial, sindical, empresarial y judicial, porque el rango de actividades mafiosas es tan amplio como el de las actividades legales. De todas esas formas de corrupción, tal vez sea la policial la más extensa y visible.En Río no existe crimen en el que no estén involucrados "segmentos de la policía corrupta", dice el antropólogo y sociólogo Luiz Eduardo Soares, autor del libro Tropa de elite , en el que se refiere a los comandos que incursionan en las favelas para combatir el narcotráfico. Soares, que fue secretario de Seguridad del primer gobierno de Lula, prefiere el desempeño de las Unidades de Policía Pacificadora, que tienen la función de establecer la presencia del Estado en las favelas. Estas fuerzas están integradas por policías nuevos (lo que no quiere decir mal entrenados), que no pasaron previamente por la policía tradicional. Un reconocimiento implícito por parte del gobierno de la extendida corrupción en las filas policiales. No obstante, persiste en Brasil, como en Argentina, una policía mal paga y mal preparada para afrontar su trabajo.Sin embargo, la corrupción policial no es determinante de la degradación institucional, sino que todos los tipos de corrupción colaboran con el objetivo de que las instituciones pierdan poder y autoridad.Por eso el peligro que representa el crimen organizado es de extrema complejidad. No sólo contamina toda la vida de un país, sino que irremediablemente produce enfrentamientos entre mafiosos, represión oficial y grupos parapoliciales o escuadrones de la muerte. La venta de drogas, la trata y explotación de personas, los secuestros y las extorsiones son otras expresiones de la misma corriente. También tiene formas no violentas en lo físico, pero sí en lo moral. Por ejemplo, el lavado de dinero y la falsificación de medicamentos. En su último informe "Nuestra democracia", la Organización de Estados Americanos (OEA) advierte que la debilidad institucional abarca también los procesos políticos. "Parte de esto se explica en los altos costos que tienen las campañas políticas en la región, incluso comparando con países europeos. La hipoteca política aparece como contraparte de la millonaria campaña electoral y afecta o amenaza a la democracia", señala el informe.También indica que mientras la inclusión social sea una materia pendiente, las organizaciones criminales tendrán la puerta abierta y todas las garantías para desarrollarse impunemente.

