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El continente de los eternos intentos golpistas

El equilibrio se rompió. La relación entre Rafael Correa y su pueblo cambiará de forma inevitable. Pedro Luque.

01 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El continente de los eternos intentos golpistas

El equilibrio se rompió. La relación entre Rafael Correa y su pueblo cambiará de forma inevitable. O el presidente sale reforzado como salió Hugo Chávez del golpe de Estado que sufrió en 2002 o se abre la puerta para adelantar unas elecciones en las que los ecuatorianos puedan optar por un modelo distinto al denominado "socialismo del siglo 21". Pese a la popularidad que aún ostenta, sustentada en sectores humildes, Correa tomó medidas polémicas en los últimos meses, que le restaron apoyo. Pasó con la ley de aguas, con la que perdió el respaldo de gran parte del movimiento indígena, factor clave en su ascenso.Con la ley de medios, se ganó el rechazo de muchos intelectuales y ahondó la mala relación que arrastra con la prensa, a los que acusa de responder a intereses bancarios.Ahora, la ley de servicios públicos, que contiene aspectos de ajuste económico, le quitó parte de su respaldo en el Congreso, lo que llevó a su administración a no descartar la posibilidad de ejercer el derecho constitucional de disolver el Poder Legislativo y llamar a nuevas elecciones.La ira policial formaría parte de ese rechazo y los fantasmas de un golpe vuelven a rondar en uno de los países más inestables de la región: tuvo ocho presidentes entre 1997 y 2007, tres de ellos destituidos por revueltas populares.Atendiendo a este pasado de plomo y a la ineficacia con que se actuó frente al golpe de Estado que sufrió Honduras el 28 de junio del año pasado, la comunidad internacional reaccionó con rapidez. La reacción fue mundial. Los mensajes de apoyo llovieron desde todas partes, desde la superpotencia que es Estados Unidos, que deploró "la violencia y la ausencia de legalidad", hasta la biblioteca popular de Bella Vista, en la ciudad de Córdoba, que pidió "nunca más una dictadura en nuestro continente".Lo que pueda generarse desde afuera no cambiará la realidad de los ecuatorianos. Sólo ellos pueden hacerlo. Pero pase lo que pase, el daño está hecho. Se ha confirmado que América latina es el rincón de las democracias inmaduras y de los eternos intentos golpistas.