Temas del día:

El caso DSK complica a Europa

La detención de Dominique Strauss-Kahn tensa aun más el escenario de crisis económica, salvatajes y ajustes en el Viejo Continente.

17 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Claudio Pérez (El País, de Madrid)
El caso DSK complica a Europa

Madrid. El Departamento de Policía de Nueva York entra en escena en la interminable crisis europea. Los incendios fiscales en Grecia, Irlanda y Portugal, el tira y afloja entre el norte de Europa y los periféricos, la falta de liderazgo de Bruselas y, en fin, el lío en el que están metidos el euro y la Unión Europea entró el domingo en una nueva dimensión, entre la conmoción y la incertidumbre. Es por la detención de un personaje clave en la salida de esa interminable crisis: el socialista francés y –aun así– director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn (o DSK, tal y como es conocido en Francia). Strauss-Kahn tenía que reunirse el domingo con la canciller alemana, Angela Merkel, y con Poul Thomson, jefe de la troika –la misión que han mandado a Atenas el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea– para examinar la situación en Grecia, pendiente de activar un préstamo de 60 mil millones de euros y, sobre todo, de acordar pasos adicionales ante la constatación de que el rescate no funciona. Strauss-Kahn era una figura esencial para Grecia: estuvo involucrado desde el primer momento en el rescate acordado entre Bruselas y el FMI, y fue uno de los máximos defensores de los esfuerzos de Atenas para cumplir con el draconiano plan de austeridad, destinado a solucionar severos problemas fiscales.Un portavoz del Fondo indicó anteayer que la institución "sigue siendo plenamente operativa y está en funcionamiento". El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, destacó también que la detención "no lastrará las negociaciones sobre Grecia". Pero sin el director gerente, el papel del Fondo en Europa se desdibuja y la acuciante crisis griega se complica: "El arresto va a causar retrasos a corto plazo casi con toda seguridad", dijo un alto funcionario griego.Grecia está al borde del colapso. Paga más del 25 por ciento de intereses por su deuda a dos años. El mercado da por hecha alguna variante de la suspensión de pagos. Y ha ido anunciando un plan de ajuste tras otro: el último, un amplio programa de privatizaciones que tampoco pudo detener la sangría. La reunión con Merkel era esencial para preparar la cumbre de ministros de Finanzas europeos, a la que Strauss-Kahn también estaba convocado.Europa se ve obligada a actuar de nuevo ante los problemas de Grecia: el rescate no ha mejorado las cosas y tanto Bruselas como el FMI tenían previsto debatir la posibilidad de ampliar las ayudas a Atenas, rebajar los tipos de interés que paga por esos créditos, ampliar el plazo de devolución e incluso preparar el terreno para una posible reestructuración. Además, junto con Grecia hay otro problema en el horizonte. Portugal y su rescate. Con daños colaterales. Pero la detención de DSK no sólo complica las labores de extinción del incendio fiscal europeo. El arresto del director gerente abre una crisis institucional en el FMI de consecuencias imprevisibles. Se daba por hecho que el jefe del Fondo iba a competir por el liderazgo del Partido Socialista francés, por lo que hace meses el Fondo vive un período de transición. El arresto lo cambia todo. John Lipsky, hasta ahora número dos, anunció el domingo que toma las riendas de la institución. Lo curioso es que Lipsky, que ha mantenido un perfil muy bajo con Strauss-Kahn al frente, ya avisó el jueves de que se marcha en agosto.Además, el FMI está en medio de un viraje complicado: el mayor peso de los emergentes en el consejo ejecutivo, la extraña salida del último director gerente –el español Rodrigo Rato– y el escándalo asociado a Strauss-Kahn no harán sino aumentar el volumen de las voces que piden un giro copernicano en las instituciones financieras internacionales.Estados Unidos y Europa se repartieron después de la Segunda Guerra Mundial los puestos más relevantes en el Banco Mundial (cuya presidencia es siempre para un norteamericano) y el FMI (liderado por un europeo). China, India, Brasil y en general los países emergentes presionan para que esa tradición desaparezca.Pero al margen de todo el terremoto político que pueda causar el caso DSK, Strauss-Kahn revitalizó en los cuatro últimos años el Fondo, que antes de su llegada languidecía en su papel de bombero económico del mundo. Una reciente auditoría interna reconocía que el FMI, con Rato al frente, no vio venir ni de lejos la crisis. Incluso antes de la llegada del ex vicepresidente de José María Aznar, el FMI fue acusado de aplicar las políticas equivocadas en las crisis latinoamericanas y asiáticas de los años ochenta y noventa. Frente a las acusaciones de aplicar un sesgo ultraliberal como punta de lanza del denominado Consenso de Washington, que llegó a ser contraproducente en países a los que el Fondo acudía, Strauss-Kahn fue abanderado de los estímulos fiscales en cuanto irrumpió la crisis, a mediados de 2007. Contribuyó entonces a resucitar a Keynes –hoy de nuevo enterrado–, dio peso a los emergentes al situar al G-20 como foro de gobernanza mundial y empezó a incorporar las políticas sociales en sus discursos. Algo nunca visto en el Fondo.La policía neoyorquina acaba de meter todo eso en un túnel judicial, con daños colaterales sobre Europa en general y Grecia en particular. La crisis es un virus mutante; los líos de Strauss-Kahn le inoculan una nueva dimensión.