EE.UU. y la Otan delinean intervención
Kadhafi recupera terreno y ciudades con su fuerza aérea. Washington y la UE quieren la venia de la ONU para derrocar al líder libio.
Trípoli. La fuerza aérea de Muamar Kadhafi mantuvo ayer frenado el avance a Trípoli de la revuelta armada iniciada hace casi tres semanas, en medio de nuevas advertencias de Estados Unidos y la Unión Europea acerca de una posible acción militar y pedidos de los rebeldes a Occidente para que elimine el poder de fuego de los aviones del líder libio. Los ataques aéreos se centraron por segunda jornada consecutiva en el puerto mediterráneo de Ras Lanuf, en el centro-este de la costa libia, un día después de una primera ola de bombardeos que logró frenar planes rebeldes de marchar sobre Sirte, la ciudad natal de Kadhafi, en su camino a Trípoli, bastión del líder libio.Barack Obama, que exige la renuncia de Kadhafi, advirtió que su país y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) todavía evalúan una respuesta militar a la crisis y que el gobernante libio y su entorno serán considerados responsables de "cualquier violencia".Los líderes del levantamiento contra Kadhafi se oponen a una campaña militar extranjera por tierra, pero ayer dijeron que se verán superados todo el tiempo por el poder de la aviación del gobierno, y renovaron sus pedidos para que la ONU autorice una zona de exclusión aérea sobre Libia que los proteja de los bombardeos."No queremos tropas extranjeras, pero sí queremos una zona de exclusión aérea", dijo el combatiente rebelde Ali Suleiman en Bengazi, ciudad del este libio donde comenzó la insurrección y bastión de los sublevados, que crearon allí el Consejo Nacional de Transición.Estados Unidos impuso sanciones al gobierno de Libia y movilizó fuerzas navales frente a sus costas para presionar. En la Casa Blanca, Obama anunció que enviará 15 millones de dólares más en ayuda humanitaria para Libia y dijo que Washington estará del lado del pueblo libio mientras enfrentan esta violencia "inaceptable".En Bruselas, el secretario general de la Otan, Anders Fogh Rasmussen, dijo ayer que la Alianza Atlántica "no tiene ninguna intención de intervenir en Libia" por ahora. No obstante, Rasmussen advirtió que el mundo no permanecerá impasible si sigue la represión. "Si Kadhafi y sus fuerzas continúan atacando sistemáticamente a la población, la comunidad internacional no puede sentarse y mirar", advirtió.Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores libio, Mussa Kusa, reiteró ayer su acusación a Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, de estar detrás de la revuelta en el país, y los responsabilizó de formar parte de una conspiración para dividir a Libia.Fuentes diplomáticas dijeron que Francia y el Reino Unido preparan una resolución sobre la imposición de una zona de exclusión aérea para presentarla ante el Consejo de Seguridad de la ONU, quizá esta semana. Veto de China y Rusia. China y Rusia, ambos con derecho a veto, vienen sin embargo advirtiendo desde hace días que se opondrán a una acción militar, y ayer mismo lo repitió el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov. "Los libios tienen que solucionar sus problemas por sí mismos", dijo, según consignó el diario español El País . La Casa Blanca dijo que armar a los rebeldes libios es una de las opciones que analiza, pero el Departamento de Estado afirmó después que el embargo sobre armas para Libia aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU lo impediría.Tanto el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, como su homólogo en el Departamento de Estado, Philip Crowley, fueron preguntados sobre el informe que publicó el diario británico The Independent, según el cual Estados Unidos habría pedido a Arabia Saudita que preste ayuda militar a los rebeldes y evitar así involucrarse directamente en el conflicto.Mientras tanto, Saadi Kadhafi, el hijo ex futbolista del líder libio, culpó ayer a su hermano Saif al Islam de no haber cumplido recomendaciones de su padre para evitar algunas de las razones que impulsaron la actual rebelión.

