Dos ciudades, dos países
Dilma, la mujer que le plantó batalla a un linfoma, vivió anoche una sucesión de emociones fuertes.
Dilma, la mujer que le plantó batalla a un linfoma,vivió anoche una sucesión de emociones fuertes. En el hotel que se convirtió por un día en cuartel de campaña del PT, una gigantografía sin imágenes enmarcaba el palco al que luego subiría la presidenta electa. "El pueblo decidió. Brasil va a seguir cambiando con Dilma, nuestra primera presidenta", rezaba el cartel a cuyos lados emergía la estrella roja que es emblema de la fuerza que acaba de garantizarse cuatro años más en el Planalto.Cerca de la sede del gobierno, los petistas también festejaban que Agnelo Queiroz, con más de 66 por ciento de sufragios, se convirtió en gobernador del DF.La contracara del festejo en la capital estaba en el comando del PSDB de San Pablo. Allí José Serra llegó tras el mensaje de Dilma y, rodeado por su esposa Mónica, y correligionarios de fuste, sentenció: "Los electores han hablado y nosotros asumimos con humildad y respeto ese pronunciamiento (...) Felicito a la presidenta electa".En su mensaje, leído como el de Dilma, Serra agradeció a los casi 43,7 millones de brasileños que le dieron su voto y agregó: "Disputé con mucho orgullo la presidencia (…) quiso el pueblo que no fuera ahora". El candidato tucano, que había sido ya derrotado porLula en 2002, resaltó: "La lucha continúa".

