Dilma subió el tono y acusóa sus detractores de golpistas
Tras un fallo del Tribunal Supremo que frenó el inicio de un “impeachment” en su contra, la presidenta cuestionó a opositores.
Brasilia. "La sociedad conoce a los moralistas sin moral; ¿Quién tiene una biografía lo suficientemente limpia e intachable para atacar a mi honra? ¿Quién?", preguntó antenoche en un tono enérgico la presidenta Dilma Rousseff ante una concurrencia que la vivaba y en la que se encontraba su mentor político, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El exlíder sindical había cargado también contra la oposición, al sostener que cuando a él le tocó perder las elecciones, simplemente volvió a su casa y lamió sus heridas hasta la próxima. Además de sostener que no tiene "moral" para cuestionarla, Dilma acusó a la oposición de "golpista".Rousseff afirmó que nunca se dio una "batalla a la corrupción" como la librada por su gobierno y el de Lula, en un discurso pronunciado horas después de que el Supremo Tribunal Federal (STF, equivalente a la Corte Suprema) hiciera lugar a una acción del Partido de los Trabajadores (PT) que frenó el inicio de un juicio político.El impeachment es promovido por el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) del senador Aécio Neves, excandidato a la presidencia en las elecciones de octubre de 2014, en las que perdió por estrecho margen con Dilma. La mandataria acusó al PSDB sin citarlo explícitamente de estar movido por "la voluntad de producir un golpe contra las leyes y las instituciones que es explícita". Lo afirmó rodeada de partidarios y dirigentes de la Central Única de Trabajadores (CUT) en San Pablo y lo reiteró luego en Facebook.Sumida en una grave crisis económica y política, y salpicada por escándalos de corrupción, la jefa de Estado recibió en las últimas horas la visita y el respaldo del secretario General de la Unasur, Ernesto Samper, y del candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli. Además, los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y Bolivia, Evo Morales, también denunciaron un intento de golpe por parte de la oposición."Hay un impacto en toda Sudamérica, pues Brasil es un actor muy importante en toda la región y su actual inestabilidad económica y política tiene gran repercusión en todos", dijo Samper, al tiempo que sostenía que Rousseff "puede y debe terminar su mandato". "No va a haber impeachment " o "No al tercer turno" coreaban en el acto de la CUT, en el que también estuvo el expresidente uruguayo José "Pepe" Mujica.Sin embargo, pese al apoyo internacional y a la decisión del STF en favor de la mandataria, referentes de la oposición anunciaron que apelarán la medida cautelar dictada por tres jueces e insistirán con la búsqueda del juicio de "impedimento".Y mientras la pulseada política se trasladaba a los ámbitos de la Justicia, el ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, advirtió ayer en la Cámara de Diputados que aún hay "necesidad de apretarse el cinturón" para que la economía pueda "respirar" y las familias recobren "la esperanza".

