Temas del día:

Dilma muestra su estilo hoy, sin pensar en 2014

La flamante presidenta inauguró su gestión con arduo ritmo y la necesidad de aventar malos augurios sobre su falta de experiencia o su escasa muñeca para lidiar con intereses diversos. Marcelo Taborda.

05 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Dilma muestra su estilo hoy, sin pensar en 2014

Uno de los integrantes del nuevo gabinete de Brasil se animó a vaticinar apenas horas después de la asunción de la primera mujer presidenta de este país: "Para 2014, Dilma Rousseff habrá hecho un gran gobierno y podrá buscar la reelección; pero si las cosas no fueran del todo bien, tendremos a Pelé en el banco, preparado para entrar". No fue esa la primera comparación trazada por un funcionario entre el otrora astro del fútbol y el presidente que acaba de dejar el poder con una popularidad sin precedentes. Y es que todavía resulta difícil aludir a Brasil y no imaginar en el Planalto al ex tornero que, entre sus últimos actos de gobierno, hizo posible que esta mineira, que nunca había disputado una elección, se convirtiera en la mandataria del país más poblado, extenso e influyente de Latinoamérica.Pero Dilma entendió de entrada que, para salir de la sombra de su mentor, necesita mostrar su propio estilo y, sobre todo, aventar los malos augurios acerca de su falta de experiencia o su escasa muñeca para lidiar con los intereses diversos dentro de las fuerzas de su coalición.Por lo pronto, desde que asumió el sábado pasado en Brasilia, Rousseff ha mantenido un arduo ritmo de trabajo, con reuniones de Estado y anuncios como la apertura a la iniciativa privada para la construcción de nuevas terminales aéreas en Guarulhos y Campinas.Algunos analistas que nunca digirieron las formas de Lula, ponderaban ayer que con Dilma "se acabaron la impuntualidad, los aforismos, los chistes malos y los errores gramaticales" y que un "estilo pragmático y directo" se ha inaugurado.Entre las medidas iniciales esbozadas por Rousseff se apunta a un freno en el gasto público, un congelamiento en los salarios oficiales de más alto rango, pero, al mismo tiempo, a un resguardo de los planes sociales que fueron la marca distintiva de los ocho años de gestión y la base del apoyo popular de Lula.Lo difícil para Dilma será armonizar esas promesas de austeridad con sus anuncios previos de grandes obras de infraestructura y desarrollo, con los que prometió llevar a Brasil a ser la quinta potencia mundial para 2020.Los vaticinios de desaceleración del crecimiento, los reclamos por un dólar bajo que dificulta la competitividad o especulaciones acerca de que el Banco Central aumentará dentro de un par de semanas las tasas de interés para contener la inflación creciente dibujan los compromisos internos urgentes.En el plano internacional, Dilma seguirá los pasos de Lula y tendrá a la Argentina, entre el 25 y el 30 de este mes, como su primer viaje al exterior. El encuentro de Rousseff con Cristina Fernández de Kirchner, además de dar una señal de la apuesta por procesos integradores como el Mercosur y la Unasur, ratifica una alianza que en 2010 reportó una cifra récord de 32 mil millones de dólares en comercio bilateral.Dilma aprieta el acelerador como si su margen de maniobra fuera pequeño. No espera luna de miel ni romance con un pueblo al que no sedujo su carisma, sino el del hombre al que prometió golpear la puerta cada vez que necesite consejo o ayuda.