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Dilma envía una señal a Marina Silva

La candidata del Partido de los Trabajadores dijo que respetarán los tiempos del Partido Verde. Enviado especial.

05 de octubre de 2010 a las 10:01 a. m.
Redacción La Voz
Dilma envía una señal a Marina Silva

Enviado especial a Brasilia

Con una fuerte demostración de peso político y respaldo nacional, que incluyó la presencia de todos los gobernadores de la coalición oficialista que fueron elegidos el domingo en el primer turno en sus respectivos distritos, la candidata del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, compareció ayer en un hotel cercano al palacio presidencial de La Alvorada para un encuentro con la prensa nacional e internacional, del que tomó parte La Voz del Interior . "Ya telefoneé a Marina Silva y la felicité. No creo que sea adecuado especular ahora con lo que va a hacer", dijo Rousseff cuando le preguntaron acerca de la sorprendente elección realizada por la candidata del Partido Verde y sobre qué debería hacer la coalición para que la tercera fuerza apoye el domingo a Dilma y no a su rival. "Creo que tenemos una posibilidad histórica, pero hay que esperar a lo que ella decida", sostuvo también la candidata más votada del domingo. "La elección en segundo turno es diferente de la primera, se tienen que discutir proyectos. Son dos procesos: el primero, que es el modelo de desarrollo y crecimiento de Fernando Henrique Cardoso, con todo lo que implicó, y el segundo, es el modelo del presidente Lula. Entonces, es una elección de proyectos y nosotros no podemos olvidar qué proyecto era el que gobernaba a nivel federal el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) y compararlo con los últimos ocho años", afirmó más tarde Dilma al esgrimir sus primeros argumentos de cara al balotaje del 31 de este mes con José Serra.Con más de dos horas de retraso respecto del tiempo marcado para el encuentro y acompañada, además de los gobernadores, por senadores y diputados federales que integran el nuevo Congreso en Brasilia, Rousseff pareció sentirse contenida en esa alianza de partidos que tendrá mayoría en ambas cámaras. Fue un mensaje contundente de dónde está la mayoría después del veredicto de las urnas de anteayer.Si en su aparición casi fantasmal del domingo por la noche, Rousseff y quienes la acompañaban entonces no habían podido ocultar su contrariedad por no ganar en primera vuelta, en un escenario que hasta parecía sombrío en su escenografía, ayer desde temprano se montó un estrado con varias sillas y detrás la imagen sonriente de Rousseff, con la leyenda de campaña "Para que el Brasil siga cambiando". Por un "debate calificado". "Agradezco al pueblo brasileño por los más de 47 millones de votos, que representan casi el 47 por ciento… el segundo turno es siempre una oportunidad de debatir proyectos", comenzó diciendo la ex ministra de Minas y Jefa de Gabinete de Lula, en una breve alocución antes de que comenzaran las preguntas. La candidata admitió que podría haber avanzado más y de inmediato hizo su primer reconocimiento a Marina, para luego sostener: "Considero que la elección fue muy buena y por eso agradecí a Dios. Espero hacer una segunda vuelta óptima", agregó. Dilma también resaltó los resultados a niveles estatales y para la representación legislativa: "Es la mayor victoria de nuestra fuerzas políticas en los últimos 20 años". La candidata ingresó al recinto renqueando y acusaba, como los otros presentes, los efectos de una larga campaña que deberá seguir otras cuatro semanas."Pretendo hacer un debate calificado de las propuestas en materia de salud y educación y, en compañía con los gobernadores, desarrollar una política de seguridad pública", prosiguió Rousseff. La ex ministra reiteró sus planteos de un desarrollo sustentable para lo que consideró fundamental tener un plan serio. "El gran paso es dar a Brasil un lugar de respeto en el mundo… el mundo nos espera", declaró.Después, interrogada sobre las causas por las que no triunfó en primer turno, Dilma apuntó como segundo factor al notable desempeño de la candidata del Partido Verde. Sin embargo matizó con que sus propios resultados estaban en la media del PT. "En los últimos años tuvimos 46, 47 y 48 por ciento en primera vuelta", dijo.Ante otra pregunta sobre la pérdida de apoyo del llamado voto evangélico y de sectores católicos, Rousseff reiteró que había sido víctima de "una campaña perversa" para presentarla como abortista o atea.En otro momento clave, Rousseff sostuvo: "Yo no soy dueña de los 47 millones de votos, ni ningún candidato lo es de los suyos… Tenemos que mostrar que nosotros representamos mejor lo que quiere el pueblo brasileño", a lo que el reelecto gobernador carioca Sergio Cabral le susurró casi al oído: "Y lo que quiere es una mujer presidenta".