Dilma canceló la misión para su visita oficial a Washington
Por las denuncias de espionaje, la mandataria brasileña puso en suspenso su viaje a Estados Unidos en octubre. Se reunió ayer en privado con Obama para discutir sobre el tema.
Brasilia. La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, canceló ayer el envío a Washington de una misión preparatoria de su visita a Estados Unidos el mes próximo, aunque después se reunió con el presidente Barack Obama en la cumbre del G-20 en Rusia, en medio de un clima de tensión por revelaciones de espionaje a brasileños. La oficina de prensa de la mandataria confirmó que la misión fue cancelada sin revelar motivos, aunque medios de prensa lo interpretaron como una señal de la irritación en Brasil por las revelaciones de que el gobierno norteamericano interceptó comunicaciones de la presidenta Rousseff y sus principales colaboradores.Brasil exigió explicaciones a Estados Unidos por el caso, calificado por el canciller, Luiz Alberto Figueiredo, de "grave violación a la soberanía" del país, en caso de ser confirmado. El gobierno indicó que no recibió todavía respuesta.Rousseff, aunque consideró cancelar su visita a Estados Unidos, aún tiene programado viajar a Washington en octubre. La mandataria recibió la única invitación a una cena de estado este año, un honor que busca demostrar la creciente importancia de Brasil y un gesto particular hacia Rousseff, cuya política exterior desde que asumió el 1° de enero de 2013 fue más favorable a Estados Unidos que la de su predecesor.
Sin detalles
La Casa Blanca indicó ayer que Obama y Rousseff se reunieron tras la primera sesión plenaria del G-20 en San Petersburgo. No dio detalles, pero un funcionario estadounidense dijo poco antes que Obama planeaba discutir las preocupaciones de Brasil con ella.
Por su parte, la oficina de Rousseff en Brasilia manifestó no saber que los dos líderes se habían reunido.
Desde que la red de televisión Globo reveló la noche del domingo que la presidenta había sido objeto de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, el gobierno brasileño se niega a confirmar que mantiene en pie el viaje de Rousseff a Washington, previsto para octubre. El propio Figueiredo evitó responder si el viaje aún está programado.
La misión que tenía previsto ir a Washington a preparar la visita incluía responsables de seguridad y diplomáticos que discutirían tanto los preparativos logísticos como el contenido de las conversaciones.
El viceasesor de seguridad nacional de Obama, Ben Rhodes, le comentó a la prensa que el mandatario discutiría el tema del espionaje con Rousseff durante la cumbre y que su gobierno utilizaría los canales diplomáticos y de inteligencia para responder a las preocupaciones de Brasil.
“Entendemos la importancia que esto tiene para los brasileños, entendemos sus fuertes sentimientos sobre el tema. Lo que hacemos, como hicimos en otros casos desde que se hicieron públicas las revelaciones de la NSA, es una revisión amplia de las alegaciones, cuáles son exactamente los hechos relacionados con las actividades de la NSA y trabajaremos con los brasileños para que tengan un mejor entendimiento de lo que hacemos y lo que no hacemos”, declaró Rhodes.
Documentos obtenidos por el exagente de la NSA Edward Snowden y revelados en Brasil por el periodista norteamericano Glenn Greenwald indican que tanto Rousseff como el presidente mejicano, Enrique Peña Nieto, fueron espiados por ese organismo de seguridad.
En el caso del mejicano, los documentos revelan intercepciones de mensajes ocurridos en 2012 antes de que asumiera.
Lo que está en juego
Para Michael Shifter, presidente de la organización Diálogo Interamericano, en Washington, las informaciones sobre espionaje amenazan las relaciones “cordiales pero distantes” entre Brasil y Estados Unidos.
“Estas revelaciones son un fuerte golpe al esfuerzo por aumentar la confianza entre los dos países. Para mantener ese esfuerzo, el gobierno de Obama debe ser menos displicente y más firme y abierto sobre estas indignantes prácticas de la NSA”, declaró Shifter.
Al mismo tiempo, alertó que si esta situación no es bien atendida puede conducir a un deterioro en las relaciones entre los dos naciones. “Si eso ocurre, los dos países perderán”, afirmó.
Obama dio seguridades a Peña Nieto
Promete investigar a fondo. El presidente Barack Obama prometió a su par mejicano, Enrique Peña Nieto, investigar “a fondo” el espionaje realizado por una agencia de inteligencia de su país contra el mandatario cuando era candidato. En un llamado telefónico, Obama dio seguridades a Peña Nieto de que el caso será esclarecido, aseguraron fuentes del gobierno mejicano, las cuales indicaron que la llamada telefónica fue “corta y cordial”. Peña Nieto había dicho el miércoles que exigiría a su homólogo explicaciones sobre el tema que provocó fricciones en la relación e hizo que la Cancillería condenara este episodio.

