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Dilma busca estrategias para resistir

Luego de las masivas marchas del domingo, la oposición prepara la reactivación del “impeachment”. El PT pide ministerio para Lula.

15 de marzo de 2016 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y especial
Dilma busca estrategias para resistir
Juntos. Con Dilma en su peor momento y Lula en la mira de fiscales, en el PT imaginan al expresidente en el gobierno (AP)

Río de Janeiro, Brasilia. Un día después de que cerca de tres millones de manifestantes en todo Brasil salieran a las calles a exigir la salida de Dilma Rousseff, el jefe de gabinete de la presidenta reconoció el descontento popular con la clase política del país, pero apuntó a la débil economía como la razón principal de que las protestan hayan tenido tan masiva convocatoria. Jacques Wagner realizó esas afirmaciones en una conferencia que siguió a una reunión de Rousseff con sus principales asesores y que fue el primer intento del gobierno para tratar de explicar lo que los principales diarios brasileños calificaron como "mayores marchas en la historia del país". Dilma trató de asimilar un duro revés en las calles y de elaborar su estrategia de cara a la nueva embestida que prepara en su contra la oposición en el Congreso. Esa ofensiva pasa por reactivar el proceso de juicio político contra la jefa de Estado, presentado a fines de 2015.Se calcula que tres millones de personas participaron en más de 200 marchas en todo el país, las mayores desde 1984, cuando muchos brasileños exigieron elecciones presidenciales directas y el país todavía era gobernado por la dictadura. Los analistas coinciden en que las protestas del domingo representan una fuerte manifestación de insatisfacción que complica la de por sí difícil posición de Rousseff. La mandataria lucha contra un posible impeachment en medio de la peor recesión en décadas y de una extensa investigación por corrupción que se ha centrado en figuras clave de su Partido de los Trabajadores. Entre quienes fueron blanco de las últimas acciones de fiscales y jueces está nada menos que su predecesor y mentor político, Luiz Inácio Lula da Silva. En este sentido, se reflotó ayer la idea de que Lula ocupe un ministerio en el gobierno de Dilma para así disponer de inmunidad."Sorprendido por la fuerte respuesta del domingo, el gobierno ha sido puesto en alerta de que necesita actuar rápidamente" para evitar el juicio a Rousseff, dijo ayer el diario Folha de Sao Paulo .Wagner sostuvo que el gobierno estaba interpretando las movilizaciones del domingo como una señal de que "las personas están hartas de la clase política". El jefe de Gabinete agregó que "todo contribuyó" a que la gente saliera a las calles. Opinó que "lo principal son las vidas de las personas, es decir la economía"."Si todo está bien, los ciudadanos no están mirando", señaló en declaraciones trasmitidas por G1, el portal en Internet de la cadena Globo. La reunión de ayer en el Palacio del Planalto fue vista como un intento de planear un camino para avanzar y asegurar apoyo en el Congreso, que será necesario para frenar un juicio. Se espera que en algún momento de esta semana, el líder de la Cámara Baja, el también cuestionado Eduardo Cunha, enemigo acérrimo de Rousseff, forme una comisión para iniciar el procedimiento contra la mandataria. Rousseff, quien ha dicho que no dimitirá, también está presionada por miembros de su propio Partido de los Trabajadores, quienes quieren que Lula intervenga asumiendo un cargo en el gabinete e incorporando a otras personas a su elección. Lula descartó la semana pasada esa posibilidad.Además, la alta participación en las protestas podría desencadenar la ruptura de la frágil coalición de gobierno, según analistas. "Hay una situación de ingobernabilidad", comentó Francisco Fonseca, profesor de ciencias políticas en la Universidad Católica Pontificia de Sao Paulo. "La presidenta tiene pocas cartas".Sin embargo, Fonseca informó que las protestas mostraron "un descontento generalizado con el sistema político" que no reforzaría necesariamente a ningún referente o partido opositor en concreto.La multitud, vestida con los tonos amarillo y verde de la bandera brasileña, mostraba carteles con frases como: "Fuera Partido de los Trabajadores", pero los manifestantes dejaron claro que su malestar iba más allá de Rousseff y de su partido, señalando que la investigación sobre corrupción en Petrobras abarca a toda la clase política.A las manifestaciones acudieron varios políticos conocidos, como Aécio Neves, el opositor que perdió por poco ante Rousseff en la segunda vuelta de las elecciones de 2014, y el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, pero ambos fueron abucheados y, como otros políticos que se aventuraron a las manifestaciones, se retiraron rápidamente.La estrella de las protestas fue Sergio Moro, juez del caso Petrobras.

Voces oficiales

Verdad. "Si usted anda detrás de la verdad, mande a arrestar a un ciudadano de la fiscalía que dice que el departamento es mío", dijo ayer Lula apuntando a magistrados paulistas, al referirse al departamento de Guarujá por el que le imputan delitos de blanqueo de dinero y falsificación de documentos.

Disculpas."Yo espero que cuando termine esto alguien me pida disculpas. Alguien diga: Disculpa, por el amor de Dios, fue una equivocación", señaló Lula al delegado de la policía el día de la declaración coercitiva, según lo que trascendió ayer a la prensa.

Tamaño. "No podemos desconocer el tamaño de la manifestación", declaró el jefe del grupo del PT en el Congreso, José Pimentel.