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Diferentes síntomas de una misma enfermedad

Esta semana, hubo noticias sin relación aparente, pero con puntos vinculantes. La masacre de Dallas, el Informe Chilcot y los daños colaterales de la guerra están conectados.

10 de julio de 2016 a las 12:51 a. m.
Redacción La Voz
Diferentes síntomas de una misma enfermedad
Contraste. Los continuos casos de abuso policial contra ciudadanos negros y la matanza de cinco uniformados en Dallas avivaron las tensiones raciales, un tema que aún no puede ser superado por los estadounidenses. (AP)

Fueron distintos hechos, disímiles protagonistas y escenarios, y momentos muy diferentes. Pero hubo en la semana que pasó situaciones que pueden relacionarse, al intentar un diagnóstico de los tiempos que corren en un mundo que no está nada bien. La tarde del jueves, el primer presidente negro en la historia estadounidense se lamentaba del tinte racial que escondían las muertes de Philando Castile, en Minnesota, y la de Alton Sterling, producida horas antes en Luisiana. En ambos casos, se trató de ciudadanos negros baleados por policías blancos. Sus muertes fueron grabadas por teléfonos móviles, en videos que viralizaron las redes sociales.Mientras Barack Obama instaba a sus compatriotas a reflexionar sobre lo ocurrido, repetición de otros episodios que mezclaron discriminación y gatillo fácil, no imaginó lo que ocurriría un par de horas más tarde en Dallas, donde una marcha pacífica fue interrumpida por la "venganza personal" de un tirador que acabó con la vida de cinco policías.El autor de los disparos fue Micah Johnson, un joven negro de 25 años, que hasta abril del año pasado revistó en el ejército y había combatido en Afganistán. Victimarios y víctimas Los signos de violencia colectiva sin aparente conexión podrían entrelazarse aquí, a partir de noticias que se conocieron con diferencia de horas. El mismo jueves del trágico episodio en Dallas, se conocía un informe que revelaba que un promedio de 20 veteranos de guerra se suicida cada día en Estados Unidos.La cifra corresponde a un relevamiento que registró en 2014 un total de 7.043 decesos por esa causa de excombatientes. Ese año, la cifra fue más baja con respecto al promedio de 22 que tuvo 2013, según el Departamento de Asuntos de Veteranos. Esta institución denuncia el abandono y deterioro de salud que sufren muchos de quienes estuvieron en las últimas guerras de Estados Unidos.Y si se alude a esas guerras, el mundo entero se hizo eco el miércoles de las lapidarias conclusiones de la comisión encabezada por sir John Chilcot, acerca del papel del Reino Unido y, más precisamente, del ex primer ministro Tony Blair en la invasión y ocupación de Irak desde 2003.A partir de datos y testimonios recogidos desde mediados de 2009, la comisión Chilcot confirma lo que ya se sabía: que la decisión de atacar al Irak de Saddam Hussein se hizo con base en pruebas falsas, en contra del Consejo de Seguridad de la ONU, y fue decidida mucho antes de aquella reunión del llamado "trío de las Azores".En 12 volúmenes de documentos, con más de dos millones y medio de palabras, citas y hechos, se demuestra la responsabilidad del gobierno de Blair, uno de los laderos junto al entonces presidente español José María Aznar, de George Walker Bush y su mentada "guerra contra el terrorismo".Lo que hoy muchos se preguntan es por qué no hay una corte internacional que instruya una acusación contra estos exlíderes por crímenes de una guerra que, según Chilcot, mató a 150 mil iraquíes entre 2003 y 2009, aunque otros recuentos cifran las víctimas fatales entre 2003 y 2011 en medio millón.A ello podría adosarse el "daño colateral" inconmensurable de haber generado el mayor caldo de cultivo para el terror yihadista.Sin embargo, lejos de La Haya o cualquier banquillo reservado sólo a dictadores periféricos en desgracia, Blair tuvo luego el premio de ser enviado especial de la Unión Europea en Medio Oriente; Bush fue reelegido y Aznar cada tanto viaja por Latinoamérica dando conferencias de "democracia y libertad". El peso de las armas A la cadena de ataques terroristas en diferentes puntos del planeta de la semana anterior, la que ayer culminó trajo más noticias desalentadoras. Volviendo a la violencia racial, medios como The Guardian indicaron que la gran mayoría de las 561 personas abatidas por la policía en lo que va de 2016 eran negros y latinos, como también ocurrió con los 1.146 muertos en 2015.Todo pasa en un país donde cada día 53 personas se valen de un arma para quitarse la vida y cada hora hay tres muertes relacionadas con un arma de fuego. En ese país, con más armas que habitantes (más de 300 millones), el candidato opositor Donald Trump, de verba xenófoba y golpes de efecto, propuso como solución un "líder de mano dura".Del otro lado, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton recibió el martes el primer espaldarazo en campaña de Obama, cuando el presidente participó en un acto en Carolina del Norte.La temprana participación proselitista del presidente en favor de la candidata demócrata dio otro indicio de que el magnate dejó de ser una caricatura grotesca para tornarse en un rival a tomar en serio. Su auge en algunas encuestas es un síntoma más de estos días.

Máquinas de matar

La muerte del tirador de Dallas marca un quiebre: es la primera vez que se usa un robot para matar a una persona en Estados Unidos. Esto aviva el debate sobre la militarización de la Policía y el uso de tecnología para matar. Lo insólito es que los agentes le adosaron explosivos y los hicieron estallar junto al agresor, ya que el robot estaba diseñado para otras labores.