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Deudas y menos reservas, la amarga factura

Nicolás Maduro suele informar de la compra de productos a sus socios del Mercosur y el vicepresidente económico, Rafael Ramírez, ha anunciado que se realizará una importación masiva de alimentos.

10 de noviembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Inés Guzmán (Agencia EFE)
Deudas y menos reservas, la amarga factura

Venezuela ha declarado la guerra a la escasez de productos básicos con una mezcla de masivas importaciones y entrega de divisas a sectores clave, pero la estrategia amenaza con pasarle factura, mientras se acumulan deudas con proveedores extranjeros y las reservas del Banco Central caen aceleradamente.

En un país donde el Estado monopoliza la comercialización y el control de las divisas, el Gobierno se ha puesto como principal tarea garantizar el abastecimiento de aquí a fin de año, especialmente durante la crucial temporada navideña y ante la cercanía de las próximas elecciones municipales.

Y para ello no ha escatimado esfuerzos, aprobando millonarias importaciones y autorizando, por ejemplo, mediante un decreto la compra de 3,5 millones de toneladas de alimentos por 29.392 millones de bolívares (4.665 millones de dólares) en los próximos 10 meses.

El propio presidente, Nicolás Maduro, suele informar de la compra de productos a sus socios del Mercosur y el vicepresidente económico, Rafael Ramírez, ha anunciado que se realizará una importación masiva de alimentos.

Al mismo tiempo, los medios estatales publican grandes titulares cuando llegan artículos a los puertos del país.

El Gobierno también ha intentado paliar la escasez de dólares con un nuevo ciclo de subastas semanales de divisas, en las que asigna un total de 100 millones de dólares a particulares y a empresas.

Además, Maduro anunció esta semana un operativo cívico-militar para inspeccionar almacenes, galpones y reservas de empresas en la lucha contra el acaparamiento, con el resultado de varios decomisos y el inicio de procesos judiciales.

Sin embargo, el país ve cómo sus opciones se reducen, entre una escasez crónica de dólares, rumores de devaluación y una inflación que cerraría el año sobre el 50 %.

La ola importadora ha dejado al gobierno con una abultada cuenta por pagar, que se ha evidenciado en quejas de algunos de sus proveedores, mientras sus reservas internacionales caían a 21.747 millones de dólares a fines de octubre, tras abrir el año en cerca de los 30.000 millones.