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Destituyen a un popular líder

El carismático Bo Xilai gobernaba una rica ciudad de casi 40 millones de habitantes. Pertenecía al ala más izquierdista del Partido Comunista.

16 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y Télam
Destituyen a un popular líder

Beijing. La crisis política y las luchas internas en el Partido Comunista de China (PCCh) generaron una purga que ayer alcanzó al popular líder Bo Xilai, del ala más izquierdista de la agrupación, quien aspiraba a ser en uno de los líderes de la próxima década. El carismático y controvertido secretario del Partido Comunista de Chongqing, municipio autónomo del sudoeste chino, tenía la ambición de llegar al núcleo de la dirección del PCCh y tal vez a "número uno". Pero sus intenciones quedaron truncadas con su cese fulminante como jefe comunista de una municipalidad de casi 40 millones de habitantes, unas horas después de que el primer ministro Wen Jiabao pidiera reformas políticas para evitar una nueva revolución cultural.Aunque Bo se ganó numerosos enemigos a lo largo de su ascendente carrera, para muchos la decisión ilustra una intensificación de la lucha entre los sectores liberales y conservadores del partido, un enfrentamiento que se profundiza ahora, a pocos meses del traspaso de mando generacional que China realiza cada 10 años, y que concretará en la segunda mitad de 2012.Bo Xilai pasó cinco años en prisión por pertenecer a una familia considerada intelectual y crítica con el sistema durante la Revolución Cultural. Su padre era Bo Yibo, importante líder del PCCh y compañero de Mao Tse Tung, y fue perseguido en esa época. Su madre acabó suicidándose.Tras ser rehabilitado por el régimen, Bo intentó marcar su ascenso político con la recuperación de tradiciones maoístas, como canciones revolucionarias en la calle, mientras hacía reformas y luchaba contra las poderosas mafias.Pero su teniente alcalde Wang Lijun, reveló, primero en un consulado de Estados Unidos y después en Beijing, el lado oscuro del "modelo Bo" y de Chongqing como laboratorio político.Según indicaron fuentes cercanas al PCCh, Beijing vio peligro de enfrentamiento abierto entre el ejército y el partido si los militares del sudoeste del país brindaban protección a Bo por ser amigos de su famoso padre.Wang, que también fue destituido ayer, podría ser acusado de traición por "revelar al enemigo" secretos del PCCh, lo que conllevaría un juicio e incluso hasta podría ser condenado a muerte.Según fuentes del diario South China Morning Post , "su protagonismo lo perdió, no quería ser 'hermano' sino 'jefe' y eso no está bien visto".La destitución de Bo, "príncipe de la quinta generación", hijo de un líder revolucionario igual que el futuro presidente, Xi Jinping, confirma la mayor crisis política en el PCCh desde 1989. Protestas en aumento. Otro termómetro de la crisis que atraviesa el país es la cifra de "incidentes de masas", eufemismo con que Beijing denomina las protestas sociales. Según estudios respaldados por el gobierno, estas manifestaciones pasaron de 8.700 en 1993 a 90 mil en 2010. Algunas estimaciones aseguran que la cifra real es mucho mayor.Los motivos de las movilizaciones van desde la expropiación ilegal de tierras a escándalos medioambientales; desde enfrentamientos étnicos –sobre todo en Tíbet– a huelgas en fábricas.La mayoría de los disturbios son breves y localizados, pero los líderes chinos temen que el crecimiento económico, la urbanización en alza y el uso de Internet alimenten mayores disensiones políticas que desafíen el poder del PCCh.