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Desaparecidos en México

Desde que Felipe Calderón lanzó al ejército en lo que llamó guerra contra las drogas, 100 mil personas murieron y 25 mil desaparecieron en ese conflicto.

12 de enero de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Desaparecidos en México

Desde que el entonces presidente mejicano Felipe Calderón lanzó al ejército en lo que llamó guerra contra las drogas, 100 mil personas murieron y 25 mil desaparecieron en el marco de ese conflicto.México, como Argentina, también tuvo desaparecidos por causas políticas desde los finales de la década del '60 hasta comienzo de los '80. Organismos de derechos humanos acusan al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó el país a lo largo de 60 años ininterrumpidamente, de más de 500 desapariciones. Sin embargo, nada parece compararse con el terror impuesto por el narcotráfico y por quienes dicen combatirlo. Y al igual que en los '70, el Estado niega responsabilidad en los hechos y retacea información y esfuerzo para esclarecerlos.Tanto es así, que la lista de 25 mil desaparecidos, si bien fue elaborada por el gobierno, se mantenía en secreto y se dio a conocer gracias a una filtración y la posterior publicación en el diario The Washington Post en noviembre de 2012. Recién después de eso el gobierno mejicano (presidido por Enrique Peña Nieto) reconoció el listado y nombró a un fiscal especial para investigar los casos. Nik Steinberg, investigador para México y Cuba de Human Rights Watch America, investigó 300 casos concretos de desaparecidos en diferentes estados de México. Las víctimas, de diferentes edades, pertenecen a diferentes estratos sociales y no adherían a un mismo partido político. Lo único que tenían en común, dice el investigador, es que el gobierno no hizo casi nada para aclarar sus desapariciones.Son los familiares, grupos de derechos humanos y periodistas quienes logran más datos. Todos apuntan a las dos facciones con poder de fuego en el país: los diferentes grupos narcos, por un lado; militares y policías por otro. En su informe titulado "Vanished" (Desaparecido), publicado días atrás en Foreign Policy , Steinberg hace pie en el caso de la desaparición de Israel Arenas Durán, de 17 años, detenido por la policía y desaparecido luego de una discusión menor en un bar en Benito Juárez. El relato de la búsqueda que emprendió la madre, la evidente responsabilidad de la policía local en complicidad con los narcos y hasta la actitud del dueño del bar, que aparentemente habría sido quien pidiera un "correctivo" para el chico, son un espejo en el que se pueden mirar miles de familiares que perdieron a un ser querido. Steinberg explica en su informe la dinámica de los actores que conforman el escenario de la violencia en México.Carteles como los Zetas comenzaron sus actividades desprendiéndose de otro grupo similar, y hasta tener acceso a droga para vender se financiaban secuestrando, traficando migrantes indocumentados y mujeres y extorsionando a comerciantes y empresarios. GeneralizaciónComprar a la policía local costaba (y cuesta) poco y nada para ellos. Lo mismo con los políticos. Cualquiera con un contacto dentro del cartel podía encargar la persecución, detención o muerte de alguien. Como el dueño del bar en el que se vio por última vez a Israel Arenas Durán.Steinberg destaca a lo largo del informe que el gobierno de Calderón siempre intentó disminuir la importancia del fenómeno de las desapariciones. Cuando ya nadie creyó que se tratara de ausencias voluntarias, como se insistía desde el poder, intentó encuadrarlas en la guerra interna de los carteles. En otras palabras, todos eran delincuentes.Muchos pueden haberlo sido porque la violencia y la corrupción impuestas por los narcotraficantes es abrumadora y difícil de mensurar. La aparición de grupos de cadáveres colgados en puentes de autopistas en algunos estados de México demuestra el ancho margen de acción de secuestradores y asesinos. Pero en muchísimos casos se trata de personas que no tenían nada que ver. Su crimen puede haber sido negarse a colaborar, no pagar algún peaje o intentar escapar de sus redes.Algunos relatos de familiares de las víctimas hacen recordar a la Argentina de los '70: grupos de tareas que ingresan violentamente en una casa en plena la noche y se llevan a uno o más miembros de la familia. Muchas veces la Marina es la fuerza involucrada.En muchos casos, los secuestrados no son llevados con el único objetivo de extorsionar, sino también de servir de mano de obra esclava, como sicarios, dealers y prostitutas. Eso explica, en parte, la desaparición de adolescentes y hasta de niños. MovimientoEl informe destaca el trabajo del poeta Javier Sicilia por dar a conocer la realidad de las desapariciones. En marzo de 2011, siete cuerpos fueron encontrados en un auto en Morelos. Uno de los cuerpos era del hijo de Sicilia. Fue el comienzo de un movimiento que tuvo amplia adhesión y que posibilitó en la sociedad una nueva mirada hacia el problema.A pesar de que Calderón recibió a Sicilia y otros familiares, hizo poco por esclarecer los casos y a la larga se aferró al argumento oficial de que víctimas y victimarios eran todos empleados de los carteles y que se trataba de casos aislados.Paralelamente y en forma secreta, estaba haciendo la lista de desaparecidos.Peña Nieto ha seguido hasta el momento los pasos de su antecesor con los mismos malos resultados. Creó una fiscalía especial para ese tema, que hasta ahora no ha tenido una actuación descollante.Todo está por hacerse para el esclarecimiento de esos crímenes. La diferencia con la Argentina de los '70 es que en México no cabe esperar que una futura democracia ponga las cosas en su lugar.