De las tibias protestas a la enigmática caída del avión
Nadie hubiera augurado que aquellas marchas opositoras de mayo de 2013 serían el inicio de una historia que el jueves tuvo su capítulo más impactante con la misteriosa caída del vuelo MH17.
Fue el giro más inesperado. Como una de esas exitosas series de TV de Hollywood que resuelven cambios sorprendentes sobre la marcha sólo para agregar otra temporada. Es que nadie hubiera augurado que aquellas primeras y tibias marchas opositoras que comenzaron en mayo de 2013 bajo el lema “Levántate, Ucrania” serían el inicio de una historia que el jueves tuvo su capítulo más impactante con la misteriosa caída del vuelo MH17.
La trama del conflicto ucraniano se enreda más y más, al tiempo que profundiza hasta niveles alarmantes esa rivalidad con olor a Guerra Fría entre Rusia y las potencias occidentales.
Las protestas contra la gestión del entonces presidente Victor Yanukovich se hicieron más convocantes hacia fines de noviembre, cuando el gobierno se negó a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea y, en contraposición, reforzó su alianza con el Kremlin.
Por entonces, comenzaba a quedar clara para el resto del mundo esa división histórica que parte al medio al país: una mitad anhela lazos más fuertes con la UE; la otra mitad añora los tiempos de la Unión Soviética.
Las protestas, que se concentraban en Kiev, se radicalizaron y adquirieron nivel nacional en diciembre. El gabinete dimitió y se pautó una amnistía, pero la violencia no hacía más que crecer.
El 22 de febrero, el Parlamento destituyó a Yanukovich, que se fugó a Rusia. Los sustituyó de forma interina Alexander Turchinov.
Aparecieron entonces en escena los separatistas prorrusos, que ocuparon sedes de gobierno en localidades del este del país, mientras Moscú tomaba control de la estratégica península de Crimea en marzo y Estados Unidos comenzaba a gestionar sanciones contra Moscú.
A principios de mayo, Donetsk y Lugansk, las regiones más revulsivas, se declararon independientes tras celebrar referendos. A fines de ese mes, fue elegido presidente el magnate Petro Poroshenko, quien lanzó una “operación antiterrorista” que, a principios de junio, ya había dejado 181 muertos y casi 300 heridos. Tras un fallido alto el fuego, en julio se reanudaron los combates.
La semana pasada, mientras el ejército estrechaba el cerco sobre los separatistas, lo inexplicable: un avión de pasajeros cayó sobre la región rebelde y todos se acusaron mutuamente. Un giro que no se le hubiera ocurrido al guionista más delirante.

