Cuervos, crímenes y pecados
Quienes han tenido la oportunidad de caminar los pasillos de las oficinas de las diferentes instituciones del Vaticano habrán podido comprobar cuánto de política y qué poco de espiritualidad se respira en ellas. Alejandra Conti.
Quienes han tenido la oportunidad de caminar los pasillos de las oficinas de las diferentes instituciones del Vaticano habrán podido comprobar cuánto de política y qué poco de espiritualidad se respira en ellas. Los funcionarios, tanto sacerdotes (a quienes se llama "monseñor") como también laicos militantes, mantienen en movimiento una maquinaria burocrática como cualquiera, en la que se involucran intereses muy poco celestiales. Desde lobbies para nombrar santos o beatos hasta negocios e inversiones que más de una vez generaron escándalos resonantes; ejemplo: los de las muertes de Roberto Calvi (miembro de la logia Propaganda 2, presidente del Banco Ambrosiano) y del banquero Michele Sindona (también de la P2 y vinculado con la mafia).Por eso no asombra, al menos a los más escépticos, lo que está ocurriendo en el Vaticano. La sede del gobierno de la Iglesia Católica es escenario de un nuevo escándalo que descubre enfrentamientos entre los jerarcas que rodean a Benedicto XVI. El caso se denomina "Vatileaks" ( leaks : filtraciones, remite a WikiLeaks).La primera víctima fue el mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, supuestamente por haber filtrado documentos reservados a la prensa. Estos documentos serían comentarios y consultas sobre cuestiones de gobierno y gestión. El escándalo es que alguien (un "cuervo" o topo) haya roto la cadena de confidencialidad, exponiendo las cuestiones más reservadas del papado. El objetivo, según se especula, sería debilitar la figura de Tarcisio Bertone, el canciller del Vaticano y hombre de enorme influencia, y del secretario personal del Papa, Georg Gänzwein.Gabriele sería un eslabón (el más débil) de la cadena de conspiradores. Pero un personaje más encumbrado apareció esta semana salpicado por sospechas sobre los manejos económicos y financieros del Vaticano.Se trata de Ettore Gotti Tedeschi, un economista laico de llegada directa a Benedicto XVI, encargado hasta hace un par de semanas de las finanzas del Vaticano a través del Instituto de las Obras de la Religión (IOR). Los institutos son el equivalente a los ministerios de un Estado.El domicilio del ex banquero de la Iglesia fue allanado el lunes pasado por la policía, en busca de documentos. Se sabe que Gotti Tedeschi estaba enfrentado con Bertone. El motivo sería, según los diarios de Italia, que Bertone no aceptaba medidas de transparencia que quería imponer el primero, que fue obligado a irse poco antes de que Gabriele fuera detenido. Durante el allanamiento se secuestró un dossier que contenía un informe preciso sobre lo sucedido con Gotti Tedeschi y la interpretación de las denuncias que se realizan en su contra. Los diarios aseguran que al final de ese documento el ex funcionario escribió: "Si me matan, aquí está la razón de mi muerte". Misterio irresuelto. Cuando se habla de estos temas vienen a la memoria varios casos policiales en los que el Vaticano se vio involucrado. Es imposible evitar pensar, por ejemplo, en el de Emanuela Orlandi, una chica de 15 años, hija de un funcionario de bajo rango del Vaticano, desaparecida en junio de 1983 en el marco de un misterio irresuelto. Una de las teorías (conspirativas) sobre este caso señala que la chica fue secuestrada por la banda Magliana, un grupo mafioso dirigido por Enrico de Pedis, para que el Vaticano le devolviera a esa organización el dinero invertido y perdido por la quiebra del Banco Ambrosiano. Los mafiosos habían invertido a través del IOR. De Pedis fue asesinado a balazos en 1990 en Roma, muy cerca de Campo dei Fiori, y enterrado en la basílica de San Apolinario, en una ceremonia que contó incluso con bendición de un cardenal. Días atrás, se ordenó la apertura de la tumba para comprobar si los restos allí depositados son del inversor mafioso o de Emanuela Orlandi.Precisamente, el 28 de mayo pasado el Papa fue abucheado por omitir referirse a ese caso después del rezo del Regina Coeli. Entre los presentes en la Plaza San Pedro había un grupo de unas 200 personas, encabezadas por familiares y amigos de la familia Orlandi, que claman por una investigación que revele la verdad sobre la desaparición de la chica.Dados los antecedentes de estos casos, es posible que si alguna vez se conoce la verdad ésta supere a la ficción largamente.

