Cuando Barcelona era una fiesta
En Las Ramblas se respiraba un aire de libertad y de alegría donde no se podía imaginar ni por asomo lo que está ocurriendo ahora.
Tras el brutal atentado terrorista del jueves, me acordé de inmediato de los años en que viví en Barcelona, entre 1977 y 1979. Acá eran años de terrorismo también, pero del peor de los terrorismos, el terrorismo de Estado. En Barcelona, por el contrario, se vivía un momento de gran efervescencia política, después de 40 años de dictadura.
Yo alquilaba una habitación en La Rambla de las Flores, ya que ahí era donde hacía caricaturas para sobrevivir. Las Ramblas, por entonces, eran escenario de múltiples manifestaciones que, de vez en cuando, terminaban en corridas debido a la represión policial. Aparte de estos pequeños incidentes, en Las Ramblas se respiraba un aire de libertad y de alegría donde no se podía imaginar ni por asomo lo que está ocurriendo ahora.
Claro que, desde entonces, mucha sangre corrió bajo el puente y sería un error solamente condenar este atentado sin marcar las responsabilidades que las grandes potencias de Occidente tienen en este conflicto.

