Critican política francesa de expulsión de gitanos
Rumania y Bulgaria temen una ola xenófoba a raíz de la iniciativa del gobierno de Nicolas Sarkozy.
París. Francia iniciará hoy la expulsión de 700 gitanos de la etnia romaní a sus países de procedencia, Rumania y Bulgaria, en una decisión que provocó fuertes críticas de esos países y también en suelo galo, y el temor de reacciones xenófobas en varias naciones europeas.
El ministro del Interior francés, Brice Hortefeux, dirige la ofensiva contra el colectivo romaní, lanzada el 28 de julio por el propio presidente, Nicolas Sarkozy, cuando anunció el desmantelamiento de la mitad de los campamentos ilegales de gitanos contabilizados en el país "en un plazo de tres meses".
El hecho se enmarca en una serie de iniciativas de la política de seguridad del mandatario francés, que incluyen la retirada de la nacionalidad francesa a los "delincuentes de origen extranjero que hayan atentado contra una autoridad pública" y multas a alcaldes que no cumplan en seguridad.
La medida suscitó la inmediata reacción y crítica de Rumania, cuyo canciller, Teodor Baconschi, dijo que teme "reacciones xenófobas en varios países europeos" y "el riesgo de derrape populista y reacciones hostiles en contexto de crisis".
También en Bulgaria, la polémica medida del Ejecutivo galo fue criticada y calificada de "antieuropea" por el conocido sociólogo Koljo Kolew.
La repatriación implica que se "acuse a determinadas personas de una culpa colectiva", recalcó Kolew en Sofía. Unos 650 mil de los 7,6 millones de búlgaros son de etnia romaní.
Una encuesta publicada por Le Figaro , no obstante, dice que la mayoría de los franceses (un 79 por ciento) está de acuerdo con el gobierno en esta controversial medida, porcentaje que trepa hasta el 94 por ciento entre el electorado de derecha.

