Convertido en presidente tras votar por primera vez
Controvertido empresario y popular a través del fútbol, Horacio Cartes admitía su desinterés por la política.
El empresario Horacio Cartes, se ganó ayer un lugar en el reino de las curiosidades, porque votó por primera vez en elecciones nacionales del país que gobernará desde el 15 de agosto próximo.
Hasta su entrada al Partido Colorado y la conformación de Honor Colorado como su línea interna, Cartes había admitido su desinterés por la política y, consecuente con eso, reconocido que nunca había votado, a pesar de que en Paraguay el sufragio es obligatorio.
Ayer, rodeado de cámaras, periodistas, seguidores y curiosos, el empresario se “entintó” por primera vez el dedo índice y unas horas después, se convirtió en mandatario electo.
De 56 años, visto como exitoso hombre de negocios por muchos y como representante de turbios negociados por otros, Cartes recién se afilió al Partido Colorado en 2009, y dos años después logró que se modificaran los estatutos internos que exigían 10 años de afiliado para ser candidato a presidente.
El postulante es uno de los hombres más ricos de Paraguay: tiene inversiones en la industria del tabaco y de las bebidas gaseosas, es dueño de un banco, tiene actividad ganadera y hasta incursionó con éxito en el deporte.
Cartes fue presidente del club Libertad, al que llevó, con la conquista de siete títulos, a los primeros planos del país y del continente, y coordinador de selecciones nacionales en la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) cuando la “albirroja” llegó a cuartos de final en Sudáfrica 2010. Fue él quien contrató al técnico argentino Gerardo Martino, con quien quebró una racha de 30 años sin títulos.
Durante la campaña se multiplicaron las denuncias de sus adversarios y de parte de la prensa sobre sus relaciones con el narcotráfico y el lavado de dinero (fue investigado y estuvo en la mira de la DEA), y se reflotó su lejano paso por la cárcel, en los ’90, por un negociado con divisas preferenciales.
Ante cada acusación, Cartes reaccionó de igual manera: se declaró “limpio” de todo, invitó a quien quisiera denunciarlo a ir con pruebas a la Justicia y confió en que la estructura histórica de los colorados y su discurso de empresario que puede crear empleo lo llevarían a la jefatura del Estado.

