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Contra el silencio que impone el terror

Las marchas que se realizaron en hablan del hartazgo de la población por la violencia de los narcos, pero también son una clara señal adversa a las fallidas políticas estatales. Alejandra Conti.

10 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Contra el silencio que impone el terror

El asesinato de seis jóvenes, entre ellos el hijo del poeta Javier Sicilia, generó esta movida de reclamo y bronca en México que no tiene estrategias claras ni eficientes para luchar contra el narcotráfico y los carteles. Desde que Felipe Calderón asumió la presidencia de México, en diciembre de 2006, 40 mil personas fueron asesinadas, nueve mil de las cuales están no identificadas. Otras cinco mil permanecen desaparecidas.El protagonismo del ejército para combatir al crimen organizado no sólo no ayudó a disminuir el número de muertos, sino que parece haber exacerbado el caos. Incluso se sostiene que el asesinato del hijo de Sicilia fue perpetrado por militares.El uso de armas de guerra en un conflicto mayormente urbano también es señalado como una metodología errada y de pésimas consecuencias. Calderón enfrenta el problema como una guerra y no como un problema social, económico, político, diplomático. Estados Unidos mucho tiene que ver con esto.Periodistas y ONG denuncian que los casos casi no se investigan, por lo que el 98 por ciento están impunes, y que la policía y el Poder Judicial están infiltrados por los narcos,Meses atrás, 72 inmigrantes centroamericanos y sudamericanos fueron asesinados en el estado de Tamaulipas, en el norte del país. Y el miércoles último fueron localizados en el mismo lugar los cuerpos de 59 personas, enterradas en varias "narcofosas" comunes.Esos inmigrantes ingresan a México por el sur y cruzan todo el país a pie o en trenes de carga para intentar llegar a Estados Unidos. Por su vulnerabilidad económica y legal, son el blanco predilecto de las bandas de narcotraficantes, que los secuestran para obligarlos a trabajar con ellos. Si no aceptan, o si lo hacen mal, o intentan escapar, los asesinan.Los narcos son los responsables, pero el Estado muestra desidia, incapacidad, alta infiltración y corrupción. Incluso la Procuraduría General de la República (PGR, equivalente a una fiscalía general).Precisamente ayer, el Instituto Federal de Información Pública (Ifai) reclamó a la PGR un informe sobre la cantidad de droga incautada en el Distrito Federal entre 2005 y 2011, un dato que el primero reclama insistentemente y no se da a conocer.El mismo día, la delegada regional de la PGR en Durango fue hallada muerta luego de haber sido secuestrada por un grupo de hombres armados. Silencio. Unos 30 periodistas fueron asesinados desde el comienzo de la presidencia de Felipe Calderón, según el Comité de Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. En su mayoría eran personas que trabajaban en los estados del norte, en la línea de lo que es el frente de esta guerra. Aclaramos: no consideramos que la vida de un periodista valga más que la de cualquier otra persona, sino que con su desaparición se cierra un canal de comunicación con la sociedad. Muchísimas veces, por la debilidad de los medios en los que trabajaban, la muerte de ese periodista significó el silencio total respecto de lo que estaba sucediendo.Con el argumento de protegerse y proteger a sus periodistas, los principales medios del DF acordaron un decálogo sobre cómo tratar las noticias relacionadas con el conflicto. En él se incluyen cláusulas que destacan la necesidad de no funcionar como voceros involuntarios, usando su vocabulario, por ejemplo. También llaman a evitar la autocensura y proteger la imagen de víctimas y niños involucrados en hechos violentos.Pero el acuerdo insta a los medios a no interferir en el combate contra la delincuencia y a abstenerse de difundir información que ponga en riesgo operativos policiales o militares.Polémico por donde se lo mire (lisa y llanamente, llama a ocultar información, a autocensurarse o aceptar censura del gobierno), el acuerdo fue respondido por uno de los diarios que no lo firmó, La Jornada , en una nota en contratapa en la que criticaba "el harakiri mediático" que significa ese acuerdo.El diario se preguntaba: "¿Quién lo exigió?", en referencia a que hace tres años el gobierno de Calderón había hecho un llamado similar, que no fue respondido por ningún medio. Esta vez, consignan los diarios mejicanos, ningún funcionario asistió a la firma del acuerdo.Como sucede siempre, hay quienes no se entregan fácilmente. La gente que participó en las marchas de esa semana, por ejemplo.La convocatoria partió del blog http://nuestraaparenterendicion.blogspot.com y la consigna llamaba a marchar contra "el miedo ha logrado paralizar a la sociedad mejicana".En él encontramos una frase del periodista argentino Rodolfo Walsh, asesinado por la dictadura, que antes de morir escribió una carta abierta a la Junta Militar:"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance. Mande copias a sus amigos. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote al terror. Haga circular esta información".Saltar sobre la trampa opresiva de un gobierno inepto y los múltiples tentáculos del narcotráfico. De eso se trata. De luchar contra la parálisis que causa el miedo, y de evitar que el miedo silencie a los que tienen algo que decir.