Temas del día:

Con sus fantasmas a cuestas

El “milagro peruano” no alcanza a todos. Ollanta y Keiko canalizaron el domingo el descontento. Humala arrasó en el sur y Fujimori venció en el norte y la costa. Marcelo Taborda.

13 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Con sus fantasmas a cuestas

Hace poco menos de cinco años, ante una multitud de seguidores que inundaba la sede limeña de su Partido Aprista, el actual presidente Alan García celebraba su victoria en el balotaje frente a Ollanta Humala, llamaba a la unidad y decía que "el único perdedor" de esa segunda vuelta no tenía pasaporte peruano, en alusión a su actual colega venezolano, Hugo Chávez, cuya supuesta injerencia a favor de su rival había explotado con gran éxito en beneficio propio. Desde el momento mismo en que supo que vencía a Lourdes Flores y entraba segundo al balotaje de 2006 frente a Humala, Alan enfocó su estrategia en ligar a Ollanta con los "proyectos expansionistas" de Chávez en países andinos y agigantó fantasmas que rodeaban a su contendiente para empequeñecer los propios. Los temores del electorado peruano a un ex militar de camisa roja, que simpatizaba con la revolución bolivariana y parecía dispuesto a cambiar de modelo económico y reestatizarlo todo, fueron más fuertes que los malos recuerdos que dejó en muchos peruanos el final del primer mandato de un Alan que cuando accedió al poder, en 1985, tenía apenas 36 años. Con esa edad asumiría el próximo 28 de julio Keiko Sofía Fujimori, si derrota a Humala el 5 de junio. Sí, pese a la desafortunada metáfora usada por el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, advirtiendo a sus compatriotas que optar entre Ollanta y Keiko sería como elegir entre el cáncer y el sida, un 32 por ciento de los votantes sufragó por el fundador del Partido Nacionalista y su alianza "Gana Perú", y otro 24 por ciento se inclinó por "Fuerza 2011", el sello con que se presentó la hija de Alberto Fujimori. Entre ellos dos deberán escoger los peruanos al sucesor de García, en un escenario del que se quedaron fuera el economista liberal Pedro Pablo Kuczynski, con 19 por ciento; el ex presidente Alejandro Toledo, con 16; y el ex alcalde limeño Luis Castañeda, con 10 por ciento de sufragios. Ese volumen de votos será clave para el segundo turno y, por ello, los encargados de campaña de Humala y Fujimori, ya delinean estrategias y establecen contactos para nuevas alianzas. También buscan explotar debilidades de su adversario.Tanto Ollanta como Keiko arrastran cuentas pendientes con su pasado. Sobre Humala, quien saltó a la política con el levantamiento que en 2000 protagonizó junto a su hermano Antauro contra Alberto Fujimori, pesan denuncias nunca del todo aclaradas sobre violaciones a derechos humanos. Ellas habrían ocurrido cuando como "el capitán Carlos" comandó interrogatorios y lideró la lucha contra Sendero Luminoso en la zona del Alto Huallaga.Ollanta, quien en la campaña apareció con sus tres hijos y su esposa, trató de eludir las alusiones a su padre, Isaac Humala, fundador del "etnocacerismo", movimiento ultranacionalista del que uno de sus seis hermanos, Antauro Humala (preso por otro alzamiento de 2005 contra Toledo en Andahuaylas) es aún abanderado.A diferencia de 2006, el Ollanta Humala de 2011 se esmeró en reiterar que el modelo a imitar es el de Luiz Inácio Lula da Silva, a quien le tomó prestado más de un eslogan ("la esperanza vencerá al miedo") y algún que otro marketinero político. Enfrente estará Keiko, la hija de Alberto Fujimori y Susana Higuchi, quien asumió como precoz primera dama después de que su madre acusara a su padre de torturas y otros delitos y la pareja presidencial terminara en un escandaloso divorcio en 1994. Casada y madre de dos hijas, Keiko tuvo en esta elección a Kenji, uno de sus hermanos, como uno de los candidatos más votados para el Congreso.Siempre fiel a su padre, a quien en buena medida debe su elección como legisladora y el caudal de votos del domingo, Keiko criticó en 2009 las condenas al ex mandatario por crímenes de lesa humanidad y corrupción y dijo que si llega al gobierno arbitrará medios para liberarlo.Pero sobre ella misma pesan denuncias por su escasa labor parlamentaria en cinco años y, más atrás, por los dineros de gastos reservados usados para costear sus estudios en Estados Unidos, según denunciara el ex jefe de Inteligencia Vladimiro Montesinos, otrora mano derecha de su padre. Con estos perfiles a cuestas, Ollanta y Keiko canalizaron el domingo el descontento de vastos sectores del Perú a los que la bonanza de la macroeconomía no les llega. Fujimori se hizo fuerte en el norte y en la costa. Humala arrasó en algunas regiones del sur postergado y triunfó en 16 de las 25 porciones del Perú profundo. El "milagro peruano" es selectivo. Aún están vigentes los contrastes que hace un lustro describiera a este diario el periodista peruano César Hildebrandt: "En Perú coexisten el siglo 21, plasmado en las zonas exclusivas de Lima; y el siglo 19, en Huancavelica".Ahora, los rivales del balotaje miran al centro y la derecha y hay quienes calculan que ideológicamente a Fujimori le será más fácil sumar apoyos. Pero su juventud y el rechazo aún vigente a su apellido quizá jueguen a favor de Humala. La estrategia del mal menor que García usó en 2006 contra el ganador del primer turno, esta vez quizá no resulte para abroquelar al resto de las fuerzas contra él.