Compromiso interreligioso contra la trata
Por primera vez en la historia, representantes de las religiones con más fieles se unieron para enviar un mensaje contra la esclavitud.
Ciudad del Vaticano. El papa Francisco y otros líderes religiosos del mundo firmaron ayer en el Vaticano una declaración conjunta en la que se comprometen a erradicar antes de 2020 todas las formas de esclavitud moderna y trata de personas, a las que calificaron como un "crimen de lesa humanidad".
La iniciativa, promovida por el pontífice argentino y el primado anglicano Justin Welby, fue suscripta por representantes ortodoxos, anglicanos, judíos, musulmanes, budistas e hindúes. Entre los firmantes están dos viejos conocidos de Jorge Bergoglio, el rabino Abraham Skorka y el referente musulmán Omar Abboud, ambos argentinos y parte del séquito que acompañó al Papa en la gira que hizo por Medio Oriente.
Condena desde lo espiritual
“Las formas modernas de esclavitud, tales como la trata de personas, el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de órganos, y toda relación que no respete la convicción fundamental de que todas las personas son iguales y tienen la misma libertad y la misma dignidad, constituyen un delito grave de lesa humanidad”, aseveraron en el documento que surgió de la reunión.
“Los firmantes estamos reunidos en pro de una iniciativa histórica, que tiene por objeto inspirar a todos los credos y a las personas de buena voluntad de todo el mundo a llevar adelante acciones tanto espirituales como prácticas con el fin de llegar al año 2020 habiendo erradicado las formas modernas de esclavitud de una vez y para siempre y en todo el planeta”, subrayaron.
El Papa y los líderes religiosos expresaron su compromiso de “hacer todo lo que esté a nuestro alcance dentro de nuestras comunidades de fe y más allá de ellas para trabajar juntos, en pro de la libertad de todos los que son víctimas de la esclavitud y la trata de personas, y en aras de la recuperación de su futuro”.
“Hoy contamos con la posibilidad de poner nuestra conciencia, nuestra sabiduría, nuestra innovación y nuestra tecnología al servicio de la concreción de este imperativo humano y moral”, concluyeron.
El acuerdo fue firmado en la Academia Pontificia de las Ciencias, en el marco de la Jornada Internacional por la Abolición de la Esclavitud, y sigue la iniciativa del Global Freedom Network firmada el 17 de marzo para erradicar en 2020 todas las formas de esclavitud y la trata de personas.
Además de Francisco y Welby, firmaron el acta de compromiso la hinduista Mata Amritanandamayi, los budistas Bhikkhuni Thich Nu Chan Khong y Datuk K Sri Dhammaratana, los rabinos Skorka y David Rosen, el arzobispo ortodoxo Emmanuel y los referentes islámicos Abbas Abdalla Abbas Solimán, Mohammad Taqi al-Modarresi, Naziyah Razzaq Jaafar y Abboud.
Los líderes religiosos se comprometen a impulsar entre sus comunidades programas para combatir la esclavitud y la trata de personas, a crear conciencia sobre el tema entre los jóvenes, las familias, escuelas y universidades.
La propuesta será enviada también a 50 grandes multinacionales para que puedan garantizar que en sus empresas “no haya esclavitud y trata de personas”, y se hará extensiva a 162 gobiernos, con el objetivo de que “30 jefes de Estado apoyen públicamente este acuerdo antes de finales de año”.
Asimismo, se pedirá al grupo de países que forma el G-20 que respalde el acuerdo.
Objetivo realista
El rabino Skorka, amigo personal de Bergoglio, dijo sobre el objetivo de erradicar la esclavitud moderna hasta 2020 que “sí es realista, porque la prédica de la religión sigue siendo muy importante. Es más, se revitalizó muchísimo bajo el papado de Francisco. Tiene una atención de gran parte de la humanidad y es la voz de la conciencia. Acá estuvieron representados casi todos los credos. Aquí estuvieron todos manifestando un compromiso en contra de todo tipo de esclavitud”, consideró.
“Aquí hubo un clamor muy fuerte al mundo. Espero que lo que ocurrió en este lugar sea informado en la medida que merece en todas las latitudes del mundo y que esa voz, ese clamor seguramente, indudablemente, va a tener un efecto”.
“Será un efecto pequeño en un principio tal vez, pero todos aquellos que se emocionen, que sientan el mensaje, van a servir como multiplicadores comprometidos del mensaje, seguramente con la bendición de Dios vamos a poder crear un mundo mejor”, terminó.

