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Como si hubiera sido en un colegio de Córdoba

“Estudien más, falten menos”, se leía en la pared del Centro de Enseñanza Media Elefante Blanco.

01 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Como si hubiera sido en un colegio de Córdoba

“Estudien más, falten menos”, se leía en la pared  del Centro de Enseñanza Media Elefante Blanco.

La escuela está situada en la zona de colegios del sur de Brasilia. El cartel, pegado al lado de la puerta de entrada a una sala de profesores vacía, con paredes azulejadas y frías y sillones desvencijados como los de muchos colegios cordobeses, parecía una recomendación casi paternal junto a los armarios de los estudiantes, que rindieron un examen para poder ingresar a esta escuela pública.

Las paredes descascaradas, el piso gastado y alguna que otra puerta destruida le hicieron recordar a este enviado a esos establecimientos de nuestra ciudad que piden a gritos más que una lavada de cara con pintura.

También en Brasil, la educación, junto a la salud y la seguridad, aparecieron entre las demandas más repetidas por miles de cartas que los electores enviaron a los candidatos y fueron resumidas ayer por el periódico O Globo.

Pero en este establecimiento ayer no había ni profesores preocupados por las ausencias repetidas, ni alumnos ajetreados con exámenes, sino electores, varones y mujeres que llegaban en su mayoría en auto hasta la escuela que la Justicia Electoral les designó para sufragar.

Voto a la carrera. Sin largas filas en la mañana, y con apenas algo más de un minuto insumido en el uso de las urnas electrónicas, los brasilienses estaban llamados a elegir además de presidente entre Dilma Rousseff y José Serra, al gobernador del Distrito Federal, entre Agnelo Queiroz, del Partido de los Trabajadores, y Weslian Roriz, del Partido Social Cristiano y convertida en candidata accidental tras la invalidada postulación de su esposo (con cuentas pendientes con la Justicia), Joaquim Roriz, viejo cacique político local desde los tiempos de la dictadura.

Horas más tarde, los resultados dieron la razón a las encuestas y Agnelo sumó una alegría local a la fiesta nacional del PT desatada en la capital brasileña.

Hoy en esta escuela, como en el vecino Centro Interescolar de Lenguas de Brasilia, los chicos volverán a clase, y algunas deudas pendientes se escribirán en las pizarras para que las vea el próximo gobierno, aunque nadie deja de reconocer lo que el saliente, con su plan Bolsa Familia, hizo para acotar el número de analfabetos y excluidos de la enseñanza básica, o por la creación de nuevas universidades.