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Cómo será el diálogo de paz entre el gobierno colombiano y las Farc

Los colombianos conocieron hoy los primeros detalles. La Habana será la sede permanente del diálogo. Los Gobiernos de Cuba y Noruega serán garantes y los de Venezuela y Chile, acompañantes.

29 de agosto de 2012 a las 08:07 p. m.
Agencia EFE
Cómo será el diálogo de paz entre el gobierno colombiano y las Farc
CON LA GUERRILLA. Santos solo ha confirmado que "se han desarrollado conversaciones exploratorias con las Farc para buscar el fin del conflicto" (AP/Archivo).

Los colombianos conocieron hoy los primeros detalles sobre cómo será el diálogo que el Gobierno colombiano y las Farc se proponen llevar a cabo en busca de la paz, que generó grandes expectativas y también temor y rechazo.

En medio de la cautela del Gobierno, que solo confirmó que hubo contactos "exploratorios" con las Farc, la cadena de radio RCN divulgó hoy el texto del acuerdo para "iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas" con el compromiso de "poner fin al conflicto como condición esencial para la construcción de la paz estable y duradera".

El documento, de cuatro folios y seis puntos generales, establece que los delegados del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) formalizarán la mesa de conversaciones en Oslo y luego la trasladarán a La Habana, que será la sede permanente del diálogo.

Los Gobiernos de Cuba y Noruega, como garantes, y los de Venezuela y Chile, como acompañantes, apoyarán las conversaciones, de acuerdo con la información de RCN.

"Es un conjunto de países muy equilibrado", subrayó a la Agencia Efe por teléfono León Valencia, director de la Corporación Nuevo Arco Iris (CNAI), un centro de estudio sobre el conflicto y la paz.

El experto explicó que Cuba, que acogió varios diálogos colombianos de paz, y Venezuela, que ha facilitado acercamientos con fines parecidos, les "dan mucha confianza" a las Farc.

Noruega y Chile también le "dan mucha confianza" al Gobierno colombiano, continuó Valencia.

La inclusión de Chávez. El director de la CNAI observó que, además, el Ejecutivo siempre tuvo  la acogida cubana y mantiene ahora una "buena relación" con el presidente venezolano, Hugo Chávez.

La participación de este país, rechazada de plano por el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), fue igualmente bien valorada por la exsenadora Piedad Córdoba, líder de Colombianas y Colombianos por la Paz (CCP), que ha facilitado la entrega de una veintena de rehenes de las FARC en los últimos años.

La presencia de Chávez "es importante (...) en la medida que Colombia es un país limítrofe", apuntó Córdoba durante una reunión con la prensa convocada en Bogotá.

Córdoba y el CCP consideran que es factible un alto el fuego bilateral y reclaman la incorporación al diálogo del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la otra guerrilla activa en Colombia.

Reuniones. Según el acuerdo, La Habana será la "sede principal" de las conversaciones, pero podrá haber "reuniones en otros países" y "se podrá de común acuerdo invitar a otros" a que se sumen al proceso.

Sin embargo, la inauguración de las conversaciones tendrá lugar en Oslo, en una fecha no precisada en el texto, pero que podrá ser el 5 de octubre próximo, según el canal internacional de televisión Telesur y otras fuentes periodísticas.

Confirmación. Santos solo ha confirmado que "se han desarrollado conversaciones exploratorias con las Farc para buscar el fin del conflicto" y que los resultados "se darán a conocer en los próximos días".

En una breve declaración en Barranquilla (norte), Santos dijo hoy que "así sea más difícil, (este Gobierno) quiere buscar la paz por encima de estimular la guerra".

Los temas. La agenda del diálogo, según el documento divulgado por RCN, abarca los temas de "política de desarrollo agrario integral", "participación política", "fin del conflicto", "solución al problema de las drogas ilícitas", "víctimas" e "implementación, verificación y refrendación".

En el texto se abordan asuntos como un cese el fuego y de hostilidades, "bilateral y definitivo", la dejación de armas y la reinserción de los guerrilleros, incluso en la política, como oposición y mediante los movimientos que surjan del acuerdo final.