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Cómo canjearon EE.UU. y Rusia a los 14 espías

Washington ya lo tenía planeado antes de realizar los arrestos. Un agente ruso escapó en Chipre.

11 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
Cómo canjearon EE.UU. y Rusia  a los 14 espías

Washington. En el acelerado intercambio de espías, Estados Unidos y Rusia colaboraron como sólo pueden hacerlo viejos enemigos, aunque aún permanece desaparecida una pieza del rompecabezas, el supuesto agente ruso que desapareció cuando estaba en libertad bajo fianza en Chipre.  Casi dos semanas después de que el FBI desarticulara la banda de espionaje en una operación de inteligencia que se extendió durante una década, 10 agentes rusos sorprendidos en Estados Unidos regresaron a Rusia, cuatro rusos convictos de espiar para occidente fueron perdonados y liberados por Moscú, y las relaciones bilaterales parecen estar otra vez en forma.Al describir el canje, los funcionarios estadounidenses dejaron claro que Washington quería superar cuanto antes la crisis. Estados Unidos hizo una oferta. Rusia estaba dispuesta a negociar.Los canales de comunicación utilizados en momentos de crisis entre las dos superpotencias volvieron a usarse. Moscú y Washington no sólo tienen un historial de tensiones sobre armamento nuclear, sino una larga experiencia en contener esas tensiones.La situación podría haber sido diferente de tratarse de un caso de espionaje con Irán."Este caso se resolvió con la velocidad de la electricidad", comentó John L. Martin, quien supervisó los enjuiciamientos por espionaje e intercambios de agentes durante 27 años en el Departamento de Justicia. "Nunca vi tanta presión para hacerlo rápidamente", agregó.Los detalles del caso fueron comunicados a la Casa Blanca en febrero. El 11 de junio, el presidente Barack Obama fue puesto al corriente.Según un funcionario, que habló a condición de guardar el anonimato, la CIA y el FBI decidieron que ya que los agentes habían estado en suelo estadounidense durante tanto tiempo, nada podían saber o ganar con ellos. Así, la idea de un canje prosperó.Al día siguiente de las detenciones, la CIA se opuso en contacto con el servicio de seguridad ruso. Moscú, pese a protestar en público por los arrestos, en privado estaba dispuesta a negociar.Ello dio pie a tres llamadas telefónicas entre el director de la CIA, León Panetta, y su contraparte ruso, Mijail Fradkov.Se hizo humo. Pero tras el canje que se efectuó el viernes en Viena, se supo que otro agente ruso, el supuesto administrador de la red de espías cuyo verdadero nombre no trascendió, desapareció en Chipre.Había sido arrestado el 29 de junio en la isla del Mediterráneo con una orden de Interpol, cuando intentaba abordar un vuelo a Budapest. Dos días antes, sus supuestos colegas conspiradores habían sido atrapados en Estados Unidos.Pero el caso se tornó confuso unas horas después, cuando el sospechoso desapareció tras entregar un pasaporte canadiense y ser liberado bajo fianza. La policía lo escoltó al banco, donde obtuvo los 33 mil dólares para pagar la fianza. Esa tarde regresó a un hotel y nunca más se supo de él.En tanto, la recepción de los espías deportados a Rusia fue ayer fría y hasta incómoda.Ningún canal de televisión nacional transmitió el aterrizaje del avión. Muchos ven en esto una estrategia que refleja el deseo del Kremlin de pasar la página lo antes posible.