Colombia no logró instalar en OEA debate sobre frontera
Le faltó un voto a la moción de Bogotá de llamar a los cancilleres ante las deportaciones ordenadas por Venezuela. Maduro denunció plan para asesinarlo.
Washington, Bogotá. Colombia se quedó ayer a un voto de alcanzar los 18 apoyos necesarios para que la Organización de Estados Americanos (OEA) convocara una reunión de cancilleres de los 34 países miembro sobre la crisis fronteriza con Venezuela. Con 17 votos a favor, cinco en contra, 11 abstenciones y una ausencia (Dominica), el Consejo Permanente de la OEA rechazó celebrar la reunión de ministros de Exteriores propuesta por Colombia ante lo que considera una "grave crisis humanitaria" con "deportaciones arbitrarias y maltratos" a sus ciudadanos por parte de Venezuela en la frontera común. Apoyaron la propuesta de Bogotá 17 países: Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Uruguay, Bahamas, Barbados, Canadá, Chile y la misión de Colombia.Cinco naciones secundaron el rechazo a que la OEA aborde esta crisis: Ecuador, Haití, Nicaragua, Bolivia y la misión de Venezuela. Otros 11 se abstuvieron: Granada, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Brasil y Argentina.
En Unasur, el jueves
Antes de la votación, el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, afirmó que el gobierno de su país no quería abordar la crisis fronteriza con Colombia en la reunión de cancilleres de ese foro.
Venezuela sí aceptó que el tema se aborde en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), donde hay convocada una reunión de los ministros de Exteriores de los países miembros para el próximo jueves, en su sede de Quito. Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Argentina y Brasil defendieron que Unasur es el foro donde debe abordarse la crisis al considerar que demostró ser más eficaz que la OEA ante conflictos en la región.
Colombia buscaba con su propuesta exponer ante los ministros de Exteriores lo que definió como “crisis humanitaria” desatada por la deportación de más de un millar de sus ciudadanos que vivían en el estado venezolano de Táchira, además de los 7.162 que habrían abandonado el país voluntariamente, según cifras de Bogotá.
Antes de la votación de ayer, el embajador venezolano ante la OEA defendió además que la crisis se resuelva de manera bilateral, a través de una reunión de los presidentes de ambas naciones. Esa propuesta de una reunión de gobernantes ya la había hecho el mandatario venezolano, Nicolás Maduro.
Sin embargo, el propio Maduro, de gira por Vietnam y China, sumó tensión a la crisis al denunciar un supuesto plan para matarlo urdido en Bogotá.
“Desde Bogotá ahora nos están agrediendo; yo tengo pruebas que voy a mostrar de cómo desde Bogotá se está haciendo una campaña para matarme, lamentablemente con la anuencia y la vista gorda del gobierno de Colombia”, advirtió Maduro, quien sostuvo que su colega Juan Manuel Santos se deja llevar por sus asesores.

