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Ciudades “santuario” o la resistencia latino-demócrata

Alcaldes opositores esconderán datos. Intentan proteger a indocumentados.

17 de noviembre de 2016 a las 12:51 a. m.
Ciudades “santuario” o la resistencia latino-demócrata
Nueva York. La icónica ciudad es una de las ciudades que se niega a delatar inmigrantes. (AP)

Washington. "Los valores, leyes y políticas de Washington DC no cambiaron con la elección presidencial", asegura Muriel Bowser. La alcaldesa de la capital de Estados Unidos, de 44 años y miembro del Partido Demócrata, es una de las autoridades que se niega a perseguir a los inmigrantes indocumentados. No es la única. Su postura es la del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio; del de Chicago, Rahm Emanuel, y del de Seattle, Ed Murray. También, de la del regidor de Los Ángeles, Eric Garcetti, entre otros. Estos políticos están al frente de las denominadas "ciudades santuario", aquellas en las que los inmigrantes sin papeles tienen la esperanza de que no serán perseguidos por las autoridades locales para ser expulsados.Tras la elección de Donald Trump como futuro presidente de Estados Unidos, los alcaldes pretenden rebelarse si intenta obligarlos a identificar a los indocumentados. Recuérdese que el republicano prometió en campaña acabar con las "ciudades santuario" y amenaza con cortarles los fondos federales (una especie de coparticipación) si no cooperan con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Conflicto jurisdiccional El término "ciudad santuario" no ha surgido con la victoria de Trump y su amenaza de deportar a millones de inmigrantes sin papeles, sino que existe desde hace tiempo para designar a urbes que se niegan a compartir con las autoridades federales la información con la que cuentan de inmigrantes indocumentados, que son principalmente de origen hispano. No es que los inmigrantes sin papeles no puedan ser detenidos allí para ser deportados. De hecho, lo son, pero sin la colaboración para ello de las autoridades locales, lo que complica a las federales poder hallarlos. Algunas ciudades, como San Francisco, tienen leyes que prohíben a los empleados municipales toda cooperación con las autoridades inmigratorias federales a efectos de deportación. En Chicago, la Policía tiene vetado preguntar el estado migratorio. Ilegales y universitarios La movida llega a más: universidades están recibiendo peticiones para que sigan el ejemplo de las "ciudades santuario" y se declaren seguras para indocumentados. En ellas estudian muchos jóvenes sin papeles que llevan toda su vida en Estados Unidos, a los que Barack Obama intentó proteger de la deportación con una orden ejecutiva que los republicanos tienen paralizada en los tribunales. Sus datos personales están en manos de las autoridades universitarias y su miedo es que pasen al gobierno de Trump para luego ser deportados.