China enfrenta su peor crisis política desde Tiananmen
El gigante asiático se agita por una nueva revolución cultural. El primer ministro, Wen Jiabao, advierte que los cambios se necesitan con urgencia.
Beijing. China atraviesa su crisis política más grave desde la matanza de Tiananmen en 1989. Por eso, el primer ministro chino, Wen Jiabao, instó a efectuar una reforma política urgente en el Partido Comunista de China (PCCh), en el poder desde 1949, para evitar que problemas sociales surgidos en tres décadas de crecimiento económico repitan el caos y violencia de la Revolución Cultural (1966-1976). Así, en el inicio de su último año como premier , Wen insistió en su imagen de reformista, en un renovado esfuerzo por construir su legado histórico y, al mismo tiempo, una advertencia para la nueva generación de líderes que ocupará la cúpula del PCCh a finales de este año."La reforma alcanzó una fase crítica. Sin el éxito de la reforma política, no es posible llevar a cabo reformas económicas. Los logros que alcanzamos podrían perderse (...), nuevos problemas que surgieron en la sociedad china no serán resueltos y podría volver a ocurrir una tragedia histórica como la Revolución Cultural", manifestó Wen el miércoles en su rueda de prensa anual, celebrada en el Gran Palacio del Pueblo, en la Plaza de Tiananmen.La Revolución Cultural fue un movimiento lanzado por el máximo dirigente del PCCh, Mao Tse Tung, para reavivar el espíritu revolucionario y deshacerse de sus rivales políticos. Fue un período de caos y brutalidad, cuyo recuerdo aún persigue a una buena parte de la población china."El desarrollo de la economía ha causado una distribución injusta, la pérdida de credibilidad, corrupción y otros problemas. Para resolverlos, es necesario adoptar no sólo reformas económicas sino políticas, especialmente reformas del partido y del sistema de liderazgo del Estado", explicó Wen, aunque sin dar más detalles ni ofrecer un calendario. "Paso a paso". El PCCh continúa bien anclado en el poder y no está dispuesto a que nada ponga en peligro el sistema de partido único. Por eso, el jefe de gobierno indicó que las reformas deben adaptarse a las particulares circunstancias nacionales chinas y deben ser llevadas a cabo "paso a paso" y de forma ordenada. Según el primer ministro, "2012 puede ser el año más difícil, pero también el más prometedor" y "queda mucho trabajo por hacer y también hay mucho espacio para la mejora".Wen Jiabao y el presidente chino, Hu Jintao, dejarán en octubre sus puestos en la cúpula del PCCh y en marzo de 2013 abandonarán sus funciones de gobierno, por lo que el primer ministro aprovechó su comparecencia para hacer balance de sus dos mandatos de cinco años al frente del Ejecutivo."Creo que en el desempeño de mi función y en 45 años al servicio del país no cometí muchos errores, al menos intencionados, pero asumo la responsabilidad de los cometidos en economía y en desigualdad social, aunque la Historia tendrá la última palabra", señaló el primer ministro, quien en China es conocido como "El abuelo Wen", por la imagen de cercanía a las masas que cultivó durante su mandato.

