¿Castigo diplomático o vacaciones de 20 días para los presuntos espías?
Barack Obama tomó medidas de gobierno que formalizan su acusación a Rusia.
Barack Obama tomó medidas de gobierno que formalizan su acusación a Rusia de haber influido, a través de espionaje cibernético, en el resultado de las elecciones que llevaron a Donald Trump a la victoria.En consecuencia, 35 rusos con visa diplomática que figuraban como miembros de la Embajada en Washington y del Consulado en Los Ángeles, junto con sus familias, se van de vacaciones. Merecidas vacaciones de invierno si lo que dice haber descubierto Obama es cierto: que eran espías y que orquestaron con éxito las filtraciones luego expuestas en campaña por WikiLeaks para beneficiar al republicano Trump. El hoy presidente electo, a su vez, a juzgar por sus declaraciones, parece tener mejor sintonía que Obama con Vladimir Putin no sólo sobre su papel en Rusia, sino en zonas beligerantes como Crimea o Siria. Por su parte, el exjefe de la KGB dice que confía mucho en el Estados Unidos de Trump, un pragmático y millonario como él. Por esa afinidad, y en el caso de que la resistencia republicana que hoy existe en el Congreso –Paul Ryan, jefe de bancada conservadora en la Cámara de Representantes, apoya la decisión del actual mandatario– ceda, el 20 de enero, cuando Trump asuma en la Casa Blanca, los 35 expulsados podrían empezar a volver. Con sus familias, con más amigos. Relajados, reivindicados, luego de tres semanas de vacaciones gracias a Obama.

