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Cameron se convierte en el hazmerreír de Gran Bretaña

En las últimas dos semanas, el premier y sus ministros protagonizaron una serie de torpezas políticas que reforzaron la idea de un gobierno desconectado del pueblo.

04 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Walter Oppenheimer (El País, de Madrid)
Cameron se convierte en el hazmerreír de Gran Bretaña
Apurado por los problemas. David Cameron y su Ejecutivo no dejan de encadenar traspiés, y los medios británicos no le dan respiro (AP).

Londres. Es difícil imaginar una cadena de torpezas políticas como las que protagonizan desde hace 14 días el primer ministro británico, David Cameron, y su gobierno de conservadores y liberales-demócratas. Decisiones ideológicas (reducir impuestos a los más ricos), torpezas recaudatorias (implantar el IVA a una de las comidas más populares: las empanadas), sospechosos movimientos en la oscuridad (el escándalo del acceso al primer ministro a cambio de donaciones) y una de las estrategias preventivas más caóticas jamás adoptadas (provocar el pánico al intentar evitar el pánico por una huelga de distribuidores de gasolina que ni siquiera existe) convirtieron a Cameron en el hazmerreír de su país.Pero muchos analistas ven algo más que torpeza en los chascos de estos días y vislumbran un patrón común: el elitismo de un gabinete dominado por gente que no vive en el mundo real, que no se conecta con los problemas cotidianos del ciudadano medio porque no sabe cómo vive.Cameron no está solo en este calvario: camina junto a su pareja política, el ministro de Hacienda, George Osborne, un personaje antipático por sus formas altaneras. "Amigos de los ricos". Todo empezó el 21 de marzo, cuando Osborne anunció una reducción del tipo máximo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas del 50 al 45 por ciento. Aunque esa rebaja, en teoría, se compensa con otras alzas para contribuyentes adinerados, tomó fuerza la imagen de que los tories estaban mostrando su verdadera cara: son los amigos de los ricos. Pocos días después, el 25 de marzo, The Sunday Times reveló varias filmaciones encubiertas en las que un tesorero de los conservadores, Peter Cruddas, prometía a periodistas que se hacían pasar por inversores de Liechtenstein que podían acceder a cenas íntimas con Cameron e influir en la estrategia del gobierno a cambio de donaciones al partido.Cameron se negó a dar a conocer qué donantes cenaron en su casa con el argumento de que eran encuentros privados. Pero decidió dar marcha atrás y publicar la lista, quizá cediendo a la presión, pero más probablemente cuando sus asesores se dieron cuenta de que en realidad fueron un puñado de millonarios cuya cercanía al partido y sus generosas donaciones son conocidas de sobra.Otra polémica paralela, de tono más anecdótico pero tanto o más dañina a nivel popular, confirmó la imagen de un gobierno amigo de los ricos. Osborne introdujo en los presupuestos una medida que llamó la atención de los tabloides: las populares empanadas, conocidas como pasties , tendrán que pagar el IVA cuando se sirvan calientes, aunque seguirán exentas de IVA cuando se vendan frías. "¿Y qué pasa si la empanada se enfría antes de comerla? ¿Tengo derecho a que me devuelvan el IVA?", se burló un diputado en una comparecencia de Osborne en la Comisión de Presupuestos. Tiro por la culata. El 26 de marzo los conductores de camiones cisterna aprobaron en referéndum otorgar a su sindicato, Unite, un mandato para que convoque una huelga cuando lo estime necesario. La posibilidad de quedarse sin combustible se convirtió en tema de primera página. El gobierno vio ahí una oportunidad de enterrar la polémica sobre donaciones, impuestos y empanadas, y empezó a dirigir la atención de los medios hacia ese conflicto. Pero el tiro les salió por la culata. El primer ministro aconsejó a los británicos que llenaran el tanque a la primera oportunidad. Y Francis Maude, responsable de Ministerio de la Presidencia, recomendó a los británicos que "almacenen un poco de gasolina en el garaje".Más allá de que pensar que todos los británicos viven en casas con garaje confirma que el gobierno vive desconectado de la gente, ese doble consejo puso los pelos de punta a los bomberos –una mujer sufrió quemaduras en el 40 por ciento del cuerpo al incendiarse el combustible que manipulaba en la cocina– y desató una ola de pánico entre los conductores. Resultado: colas kilométricas y estaciones de servicio sin combustible por una huelga que ni siquiera se sabe si llegará a ser convocada. Es decir, un fantástico caos organizado por el propio gobierno.

Nueva polémica por un plan de vigilancia

Acceso ilimitado. El plan del gobierno británico para dar acceso a la policía y los servicios secretos a información sobre correos electrónicos, llamadas y mensajes de móvil de los ciudadanos levanta en Gran Bretaña numerosas críticas. Políticos y organizaciones para la defensa de los derechos civiles censuraron el programa gubernamental revelado el domingo que permitirá a las fuerzas de seguridad conocer cuándo y con quién se comunica cada persona.