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Brasil y su otra final de octubre

Desde 1994, cada cuatro años, Brasil elige presidente tres meses después de los mundiales, con lo que ello implica para un país futbolero como este.

25 de junio de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Brasil y su otra final de octubre

Los goles de Neymar provocan estallidos muy diferentes a los que potenciaron los reclamos sociales en las calles de cada ciudad de Brasil. El equipo de “Felipão” Scolari hace mudar el humor social de este país-continente que sueña con sacarse una espina de 64 años en el Maracaná.

Pero mientras la inmensa mayoría de los casi 200 millones de brasileños palpita un atrapante Mundial de fútbol y repasa el camino y los posibles rivales de su selección de cara al partido cumbre del 13 de julio en Río, hay quienes desde hace rato se mueven y desvelan por otra “final”, que tiene fecha para el 5 de octubre pero que hace rato que se juega.

Ese domingo, el país más influyente de la región tendrá elecciones presidenciales, que harían necesaria una segunda vuelta tres semanas después si ningún candidato logra la mitad más uno de los votos válidos.

No fue novedad, pero acaba de confirmarse el sábado que la actual presidenta, Dilma Rousseff, buscará su reelección acompañada por su actual vice, Michel Temer.

Desde hace tiempo se sabe también que uno de sus rivales será el gobernador-caudillo pernambucano Eduardo Campos, quien sumó a su fórmula y a su Partido Socialista Brasileño (PSB) a la exministra de Ambiente y dirigente ecologista Marina Silva.

También se preveía que el exgobernador de Minas Gerais y senador Aecio Neves (nieto del fallecido Tancredo) sería el abanderado del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que fundó Fernando Henrique Cardoso. Aún no tiene compañero.

Lo novedoso por estos días son los movimientos que figuras de cada fuerza política realizan para definir alianzas y sumar apoyos que no siempre responden en los 27 estados a las coaliciones de alcance nacional.

El sábado, el Partido de los Trabajadores, con su histórico líder Luiz Inácio Lula da Silva a la cabeza, cerró filas en torno a una nueva postulación de Dilma y restó impacto a sondeos que advierten sobre una caída en la imagen de la presidenta. En el mismo acto, la coalición oficialista (que incluye a otras fuerzas de izquierda) ratificó como vice a Temer, exponente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), acaso el de mayor aparato en los estados.

Apenas horas después, en Río de Janeiro, Aecio Neves buscó abrir brechas entre el PMDB carioca y el Palacio del Planalto y configurar alianzas con el ala más conservadora de ese y de otros partidos. Pero el exgobernador mineiro contaría para octubre con otros apoyos, como el del Partido Democrático de los Trabajadores (PDT), que fundó el extinto exgobernador Leonal Brizola, candidato a vice de Lula a fines de los años ’90.

También intentan sumar a descontentos con el actual gobierno Campos y Silva, otrora aliados férreos o parte del equipo de Lula. Meses atrás, Campos prometía resignar su candidatura si Lula se postulaba.

Recientes sondeos sitúan a Dilma con el 39 o 40 por ciento de las preferencias, seguida por Aecio, con 21, y Campos, con entre el 10 y el 12 por ciento. Ellos son los principales, pero no los únicos aspirantes. Entre las candidaturas menores, emerge Everaldo Pereira, pastor de la evangélica Asamblea de Dios y del Partido Social Cristiano (PSC).

Las listas definitivas y alianzas deberán cerrarse el lunes y quizá su conformación quede eclipsada por la “copa de las copas”.

Goles, humores y votos

Como ocurre desde 1994, cada cuatro años, Brasil elige presidente tres meses después de los mundiales, con lo que ello implica para un país futbolero como este. Aquel año, la selección ganó el de Estados Unidos a Italia por penales y Cardoso liquidó en una vuelta su contienda con Lula. Cuatro años después, Brasil perdió 3-0 con el local Francia, pero Cardoso volvió a vencer a su rival del PT sin necesidad de balotaje.

En 2002, la autoestima de los brasileños volvió a subir con el 2-0 ante Alemania y el título en Corea-Japón. Lula, luego de tres intentos fallidos, llegó a la presidencia luego de vencer en balotaje a José Serra. En 2006, Brasil se volvió antes de Alemania, pero el pesar por el fracaso mundialista no se tradujo en malestar político y Lula fue reelegido por mayor caudal ante Geraldo Alckmin.

En 2010, el temprano regreso de Sudáfrica tampoco fue obstáculo para que el PT ganara su tercer mandato, ahora con Rousseff.

En este Brasil de inéditas protestas queda por ver qué pasará cuando la pelota deje de rodar y se juegue la otra final.