Temas del día:

Bolsonaro y las cartas sobre la mesa

Se da el caso de que el mandatario es Jair bolsonaro y su mero nombre hace que el interés se multiplique. El Brasil de Bolsonaro.

28 de febrero de 2019 a las 12:01 a. m.
Bolsonaro y las cartas sobre la mesa

Más allá de las rivalidades deportivas, Brasil y Argentina no pueden evitar cierto destino común. Ese destino tiene componentes geográficos, históricos, culturales y políticos, pero –nos guste o no– está escrito principalmente en caracteres económicos. En un planeta que tiende a una globalización desequilibrada, todo lo que haga Brasil para ubicarse entre las potencias mundiales –algo que pareció estar muy cerca hace sólo unos años con el bloque de los Brics (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)– beneficiará a la Argentina.

En ese sentido, gobierne quien gobierne en el gran país vecino, no podemos mirar hacia otro lado. Algo que las diferentes administraciones argentinas han tenido muy en cuenta desde el retorno de la democracia hasta el presente, aun cuando la integración regional sea todavía más un sueño que una realidad.

Ese contexto bastaría para justificar un Primer plano que se ocupe de los dos primeros meses de la gestión de un presidente brasileño. Pero se da el caso de que el mandatario es Jair Bolsonaro y su mero nombre hace que el interés se multiplique.

Durante la campaña electoral, en medio del escándalo del Lava Jato, la irrupción de una figura como Bolsonaro, con rasgos casi caricaturescos de machismo, racismo y fascismo, parecía tener la forma de un aerolito que venía a caer sobre el continente. Una especie de castigo divino.

Si bien el espectro ideológico de Sudamérica ya había virado hacia la derecha moderada –con figuras como Mauricio Macri, en la Argentina; Sebastián Piñera, en Chile, e Iván Duque, en Colombia–, de pronto emergía un personaje más emparentado con Donald Trump que con el liberalismo.

Resulta difícil afirmar aún en qué medida esa amenaza se ha vuelto una realidad. Hay signos que no se dejan leer de una manera unívoca. Por eso el Primer plano de hoy, lejos de ser una interpretación definitiva, pone sobre la mesa las cartas con las que están jugando Bolsonaro y su equipo.