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Austria tiene un ministro de Exteriores de 27 años

El conservador Sebastian Kurz no ha terminado todavía la carrera de Derecho, pero el lunes pasado asumió como jefe de la diplomacia en Viena.

23 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Juan Gómez*
Austria tiene un ministro de Exteriores de 27 años
El ministro más joven de la UE. Kurz fue, a los 24, secretario de Estado de Inmigración (traditionaustria.com).

Berlín. "No niego que soy joven", se sinceró esta semana Sebastian Kurz en un diario vienés. Lo contrario sería complicado, porque el flamante ministro de Relaciones Exteriores de Austria tiene 27 años. Su toma de posesión el pasado lunes confirmó, por si cabían dudas, el papel secundario de Austria en la arena política internacional. Pero el joven político encarna las exhaustas esperanzas del partido conservador ÖVP. Su nombramiento responde a las dificultades de las dos grandes formaciones austríacas, la socialdemócrata SPÖ y el ÖVP, para contrarrestar el renovado auge de la derecha populista del Partido Liberal FPÖ. En las elecciones generales de septiembre, el joven Kurz cosechó más de 35 mil sufragios directos, mucho más que cualquier otro político. Lidera las encuestas de popularidad entre los políticos y es el segundo ministro en el que más confían los austriacos en la nueva y enésima Gran Coalición entre socialdemócratas y conservadores.Es un nombramiento atre­vido. La prensa local cita a un alto diplomático austríaco que llama "bachiller" a su nuevo jefe: este nuevo sucesor del conde de Metternich al frente de la insigne diplomacia austríaca aún no ha concluido la carrera de Derecho.Dio su primera campanada cuando, con todavía 24 años, fue designado para la nueva secretaría de Estado de Inmigración en abril de 2011. Llevaba apenas medio año como diputado en el Parlamento regional vienés y, como apuntaron sus críticos, carecía de cualquier experiencia política ni ejecutiva. Sólo era conocido por su oratoria espontánea y su campaña electoral en las regionales de 2010, cuando el hoy todavía jefe de las Juventudes Populares patrulló la capital austríaca en un todoterreno negro (el color que distingue a los partidos democristianos en Alemania y en Austria) llamado "Geilomobil", que podría traducirse como "Guaymobil". Su eslogan era, aproximadamente, "El color negro te calienta". Su nombramiento provocó una avalancha de sarcasmos, burlas y de ataques personales al "niñato".

Estilo fríamente calculado

Kurz eligió la vía seria. Arrumbó los dejes juveniles y evitó meteduras de pata. Se hizo un peinado de ejecutivo, se compró una buena ristra de trajes y dejó de lado la corbata. Su política, aunque muy cauta, puede calificarse de conciliadora y liberal para el país que en 2000 aupó al ultraderechista FPÖ de Jörg Haider hasta el gobierno.

Instauró Kurz un “foro de diálogo” religioso con el Islam, organizó cursos de integración para inmigrantes e ideó las llamadas “mesas de bienvenida”. Uno de sus lemas favoritos proponía la “integración a través del esfuerzo”. Evitó mojarse en las controversias sobre los refugiados políticos y sobre el racismo cotidiano en Austria. Según decía, su trabajo “empieza cuando el inmigrante es legal”.

Su gran éxito como secretario de Estado fue no fracasar. Ya antes de las elecciones de septiembre pasado se dijo que pronto sería el ministro más joven de la historia austríaca.

Por una cara nueva

Los dos grandes partidos se reparten el poder desde hace 68 años, de los cuales han gobernado 41 en grandes coaliciones. Hace 30 años, el socialdemócrata SPÖ y el conservador ÖVP obtenían juntos el 90 por ciento de los votos. En 2013 sólo sumaron el 50,8 por ciento. Aun así, los dos partidos decidieron volver a aliarse bajo el auspicio de “un nuevo estilo”.

Nada era más urgente para el viejo nuevo gobierno, liderado por los socialdemócratas, que un lavado de cara. La ventaja del imberbe Kurz es que la suya se diría que viene lavada de serie.

Coalición debilitada

Con el apoyo de sólo 99 de los 183 diputados del nuevo ­Legislativo, este es el gobierno ­bipartito más débil de la larga historia de la llamada “gran coalición”, que ha marcado la política de Austria durante 41 de los 68 años de democracia desde 1945.

*El País, de Madrid