Apenas cinco años después
Hace cinco años, el aire que se respiraba en las calles de Asunción era el de un cambio que debió esperar más de seis décadas, las que había estado el Partido Colorado en el poder. Marcelo Taborda.
La victoria de Fernando Lugo, el obispo católico de la paupérrima diócesis de San Pedro y candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), rompía una hegemonía política que parecía indestructible y aquel 20 de abril de 2008 el polvo de la derrota en las urnas era para los colorados, por primera vez en 61 años.
Ese triunfo por 10 puntos de diferencia, completado con una ceremonia de asunción, el 15 de agosto, en la que miles de personas y dignatarios de todas partes destacaron el renacer democrático de este socio del Mercosur, se logró a partir de una estrategia electoral exitosa pero de riesgo, cimentada en el carisma y popularidad del religioso y la estructura de una fuerza conservadora como el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
De lejos se advertía que entre la dirigencia del Frente Guasú o los movimientos políticos y sociales de izquierda en él nucleados, como Tekojoja, y el PLRA del entonces vicepresidente electo, Federico Franco, había sólo un matrimonio de conveniencia.
Los frentes internos desde el ala liberal de la APC le brotaron a Lugo antes que las demandas de paternidad que minaron parte de su ascendencia entre el electorado. Un cáncer linfático que se le detectó y del que se trató con éxito en Brasil contribuyó a demorar promesas de reforma agraria a campesinos que lo apoyaron pero comenzaban a cuestionar sus posturas conciliadoras, más propias de sacerdote que de político, ante los sectores que siempre detentaron el poder económico en este país.
El juicio político sumario y sin garantías, basado en una masacre con mucho por esclarecer aún, reflejó su soledad ante el poder real el 22 de junio pasado. El resultado de ayer, con el regreso de los colorados de la mano de un Horacio Cartes que parece su antítesis, acaso le haya dolido a Lugo tanto como las traiciones del PLRA, mientras contaba los votos para saber si sería senador.

