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Apellidos con eco en La Moneda

Maya Fernández Allende, candidata del Partido Socialista y nieta del expresidente ganó la comuna de Ñuñoa. Marcelo Taborda.

31 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Apellidos con eco en La Moneda
Felices. Maya Fernández Allende (izquierda) y la democristiana Soledad Alvear.

Maya Fernández Allende, candidata del Partido Socialista y nieta del expresidente que se inmoló en La Moneda cuando el emblemático edificio era bombardeado y un cruento golpe de Estado consumaba la traición de Augusto Pinochet Ugarte, ganó la comuna de Ñuñoa. El triunfo de la nieta de Salvador Allende se dio por el exiguo margen de 92 votos frente al candidato de Renovación Nacional (RN, el partido del presidente Sebastián Piñera), Pedro Sabat, quien gobernaba este distrito santiaguino desde hacía 16 años. Carolina Tohá, postulada por el Partido Por la Democracia (PPD), exlegisladora y vocera de la expresidenta Michelle Bachelet, es hija de José Tohá, un ministro de Allende que fue preso y torturado por la dictadura y murió en 1974. Tohá dedicó a su padre la victoria que el domingo la convirtió en la alcaldesa electa de Santiago Centro, otro bastión que la derecha perdió mientras era desplazado Pablo Zalaquett. Josefa Errázuriz, dirigente vecinal y ligada a los movimientos sociales, le ganó la alcaldía de Providencia a Cristián Labbé, exjefe de escoltas de Pinochet, figura de la temible Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) y quien por la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) buscaba su quinto período al frente de la acomodada comuna de la capital chilena. Esos tres distritos, como los de Concepción, La Reina y otros emblemáticos por diversas razones, marcaron la tónica de la derrota de la coalición oficialista en unos comicios municipales donde la abstención se acercó al 60 por ciento. Ese marcado ausentismo coincidió con cambios en el sistema electoral, ya que por primera vez Chile votó con un padrón que no sólo incluía a quienes se habían registrado alguna vez para sufragar y quedaban obligados desde entonces a hacerlo. Esta vez, se incluyó en el padrón a todos los ciudadanos en edad de votar, pero el sufragio se convirtió en optativo. Las voces con más autocrítica en el gobierno sumaron a la derrota frente a la oposición el dato de la abstención y admitieron que en filas del oficialismo hay quienes defraudaron a la gente. Otros, como el ministro de Defensa, Andrés Allamand, posible aspirante de la derecha a suceder a Piñera, pidió no dramatizar ni proyectar los resultados del domingo a las presidenciales que se realizarán el 17 de noviembre de 2013. Pasado pesado. Pero a nadie escapó que el revés oficialista volvió las miradas hacia la desperdigada Concertación, algunos de cuyos dirigentes comenzaron a imaginar el regreso de Bachelet a una arena política interna de la que se fue con altísimo apoyo popular. Para la coalición de derecha en el poder, los primeros anotados son Allamand (por RN) y el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne (de la UDI), quien cuando ocupaba la cartera de Minería ganó popularidad en el rescate de "los 33" sepultados en las entrañas de la tierra, al norte del país. No parece oportuno en filas oficialistas hablar hoy de nuevas aspiraciones electorales, mientras entre UDI y RN se cruzan acusaciones y achacan responsabilidades y afloran viejos nexos con los años de plomo de una derecha que pretendía pasar esa pesada página. "Si mi pasado pinochetista terminó pasándome la cuenta, fue un gran honor", dijo Labbé antes de irse de vacaciones hasta diciembre, con lo que no volvería al cargo, según informó ayer el diario La Tercera.La vigencia del apellido Allende en la política local o la irrupción en puestos clave de los herederos de víctimas de una dictadura de casi 17 años coincide con el ocaso de quienes habían prolongado en democracia la devoción hacia un régimen de facto por el que no ocultaron cierta nostalgia. El año próximo será el de otra batalla crucial por La Moneda. Ocurrirá un par de meses después de que se cumplan 40 años del oprobioso golpe que acabó con un presidente legítimo retirado inerte por la puerta de Morandé 80.