Ante masacres, piden más guardias armados
La Asociación Nacional del Rifle reiteró, a través de su director, el reclamo para que se emplacen policías y custodios en todas las escuelas de Estados Unidos y rechazó políticas de restricción.
Washington. La Asociación Nacional del Rifle (NRA) se aferró ayer a su recomendación de emplazar policías y guardias armados en todas las escuelas del país como la mejor manera de evitar tiroteos similares al de la reciente matanza perpetrada en una escuela primaria de Newtown, en Connecticut. Wayne LaPierre, director general de la organización promotora del derecho a poseer armas de fuego, dijo que la asociación presionaría al Congreso para que envíe un oficial de policía a cada escuela y que coordinaría la iniciativa nacional para emplazar a ex militares y ex policías en establecimientos educacionales, como guardias voluntarios.La asociación, conocida por sus siglas en inglés como NRA, difundió su postura el viernes, cuando rompió una semana de silencio tras la matanza en la escuela primaria Sandy Hook. El diario The New York Post calificó de "lunático" el posicionamiento del polémico grupo."Si es de locos recomendar el emplazamiento de policías y elementos de seguridad armados en nuestras escuelas para proteger a nuestros niños, entonces llámenme loco", dijo ayer LaPierre en una entrevista con la cadena de televisión NBC. "Creo que el pueblo estadounidense piensa que es una locura no hacerlo. Es lo que daría seguridad a la gente".LaPierre también argumentó que cualquier nuevo intento del Congreso por regular las armas de fuego o municiones no evitaría matanzas.Esta postura fue descripta por algunos legisladores como una actitud de oídos sordos. El senador demócrata Charles Schumer dijo que LaPierre culpa a todo excepto a las armas de fuego por una serie de matanzas ocurridas en años recientes."El tratar de evitar tiroteos en escuelas sin hablar sobre las armas es como tratar de prevenir el cáncer pulmonar sin hablar sobre los cigarrillos", sostuvo Schumer.La NRA planea desarrollar un programa escolar de respuesta de emergencia que incluiría voluntarios de entre los 4,3 millones de integrantes del grupo para ayudar a cuidar niños, y nombró al ex representante republicano Asa Hutchinson director del programa.Hutchinson dijo que la postura de la NRA era "muy razonable", y la comparó con el programa federal de alguaciles armados en aviones comerciales. "¿Acaso es menos importante proteger a nuestros niños que a nuestros medios de transporte? No lo creo", sostuvo.Hutchinson dijo que los distritos municipales deberían tomar la decisión sobre guardias armados en escuelas. "Dejé claro que no debería ser una ley obligatoria", afirmó a la cadena ABC. "Debería ser una elección de las autoridades municipales, pero creo que para la protección de nuestros hijos, un guardia armado entrenado es parte importante del tema".Tras la masacre de Newtown y la reapertura en Estados Unidos del debate sobre el derecho a las armas, la poderosa Asociación Nacional del Rifle, uno de los mayores grupos de presión del país y que cuenta con más de cuatro millones de afiliados, se ha vuelto a situar en el centro del espacio público. El "lobby" más poderoso. Fundada en 1871 y con sede en Fairfax (Virginia), el máximo objetivo de la NRA es la defensa de la segunda enmienda a la Constitución de Estados Unidos, en la que se establece el derecho de los ciudadanos a poseer y portar armas. Para ello, la NRA ejerce una gran presión sobre los legisladores, tanto de las cámaras estatales como federales, hasta el punto de que en 1999 –año del tiroteo de Columbine, Colorado, en el que murieron 15 personas– una encuesta realizada entre funcionarios de la capital la encumbró como "el lobby más poderoso del país".
Para los dos partidos
La NRA fue ligada con la figura del actor Charlton Heston, presidente de la organización entre 1998 y 2003. Pero siempre contó con el apoyo de figuras, como el también actor Chuck Norris o el cantante de rock Ted Nugent. En las presidenciales del 6 de noviembre, por ejemplo, la NRA tomó partido en dos tercios de las pujas por un puesto en el Congreso, apostando tanto por candidatos republicanos como demócratas.

