Allí, donde Trump enfrenta a China
El pueblo norcoreano logró su sufrida subsistencia manutenido por Beijing, fundamentalmente.
La semana pasada, Corea del Norte volvió a infringir las resoluciones de la ONU al realizar una prueba con un misil balístico que lanzó hacia mar abierto, lo que Occidente consideró una preparatoria para otro ensayo nuclear. Fue el misil que rebasó el vaso.
Tras eso, Estados Unidos instó al gobierno dictatorial de Kim Jong-un a actuar con moderación, y desvió el viaje a Australia de varios buques de guerra, entre los que se encuentra el portaaviones USS Carl Vinson, dirigiéndolos de Singapur a las aguas cercanas a la península coreana.
La respuesta de Pyongyang vino por un ministro del régimen que frente a las cámaras dijo: “Se tomarán las medidas más duras ante los provocadores para defenderse con la poderosa fuerza de las armas en caso de que Estados Unidos opte por la acción militar”. Ayer Trump tuiteó: “Corea del Norte busca problemas. Si China quiere ayudarnos, estupendo. Si no, ¡resolveremos los problemas sin ellos!”.
Paradojas: mientras Kim Jong-un hacía la prueba balística, el presidente chino, Xi Jinping, cenaba con el millonario ocupante del Despacho Oval en Mar-a-Lago, la mansión de su propiedad ubicada en Palm Beach.
Paradojas porque China es el principal aliado político de Corea del Norte. Su sostén. ¿Fundamentos? “La principal alianza que tienen ambos gobiernos es en términos ideológicos pues los dos se rigen por un sistema de corte socialista”, supo enunciar el Partido Comunista chino en 2013.
También la relación tiene una raíz histórica. Después de la Segunda Guerra Mundial, la Península de Corea quedó bajo el control de Estados Unidos, en el sur, y de la Unión Soviética, en el norte, apoyada por China. La guerra de las dos Coreas en los ’50 dividió al mundo en el escenario de la
Guerra Fría. El pueblo norcoreano logró su sufrida subsistencia manutenido por Beijing, fundamentalmente.
Hoy China y Estados Unidos subliman sus espíritus de beligerancia en la provocadora Corea del Norte, como Rusia y el mismo Estados Unidos en la provocadora Siria. Lo comercial, en paralelo, se discute en el Mar-a-Lago.

